Día 3 de 9

Tercer día — Dios entre los pucheros

  1. Oración de todos los días

    Santa Teresa de Jesús,
    que encontraste a Dios entre los pucheros:

    enséñame a tratar con él como con un amigo,
    en mi cocina y con mis interrupciones.
    Nada te turbe, nada te espante.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Lucas 10,38-42

    38 Prosiguiendo Jesús su viaje a Jerusalén, entró en cierta aldea, donde una mujer, por nombre Marta, le hospedó en su casa. 39 Tenía ésta una hermana llamada María, la cual, sentada también a los pies del Señor, estaba escuchando su palabra. 40 Mientras tanto, Marta andaba muy afanada en disponer todo lo que era menester: por lo cual se presentó a Jesús y dijo: Señor, ¿no reparas que mi hermana me ha dejado sola en las faenas de la casa? Dile, pues, que me ayude. 41 Pero el Señor le dio esta respuesta: Marta, Marta, tú te afanas y acongojas distraída en muchísimas cosas; SAN LUCAS 42 y a la verdad que una sola es necesaria. María ha escogido la mejor suerte, de que jamás será privada. De la oración
  3. Meditación del día 3

    A sus monjas les decía que también en la cocina estaba Dios. La casa es sitio de oración.

    Marta trabaja en la cocina mientras María se sienta a escuchar. Marta se queja y Jesús le dice que se inquieta por muchas cosas y que María ha elegido la mejor parte. Durante siglos esta escena se usó para decir que la vida contemplativa es superior a la activa, y muchas mujeres que llevaban la casa se sintieron de segunda.

    Teresa, que era contemplativa de clausura, leyó el pasaje de otra manera: escribió que Marta y María tienen que andar juntas para hospedar al Señor. Y a sus monjas, cuando se quejaban de que los oficios les quitaban tiempo para rezar, les dijo que entre los pucheros anda el Señor. El problema de Marta no era cocinar, sino hacerlo agobiada y resentida. Tu casa, tu turno en la fábrica, la cola del supermercado, la ropa por planchar: ahí también se puede estar con Dios. No hace falta un templo para rezar. Hace falta una atención: hacer lo que haces sabiendo con quién estás.

  4. Petición

    Que te encuentre en mis tareas de hoy.
    Amén.

  5. Oración final

    Nada te turbe, nada te espante,
    todo se pasa, Dios no se muda;
    la paciencia todo lo alcanza.
    Quien a Dios tiene nada le falta:
    solo Dios basta.

    Santa Teresa de Jesús, ruega por nosotros.
    Amén.

Mañana toca el día 4. Vuelve a esta hora.