Día 2 de 9

Segundo día — Veinte años de sequedad

  1. Oración de todos los días

    Santa Teresa de Jesús,
    que encontraste a Dios entre los pucheros:

    enséñame a tratar con él como con un amigo,
    en mi cocina y con mis interrupciones.
    Nada te turbe, nada te espante.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Salmos 62,2-9

    2 estando en el desierto de Idumea. 3 Dios mío, i oh mi Dios!, a ti aspiro, y me dirijo desde que apunta la aurora. De ti está sedienta el alma mía. ¡Y de cuántas maneras lo está también este mi cuerpo! 4 En esta tierra desierta e intransitable y sin agua, me pongo en tu presencia, como si me hallara en el santuario, para contemplar poder y la gloria tuya. 5 Más apreciable es que mil vidas tu misericordia; por tanto, se ocuparán mis labios en tu alabanza. 6 Por eso te bendeciré toda mi vida, y alzaré mis manos invocando tu nombre. 7 Quede mi alma bien llena de ti como de un manjar pingüe y jugoso; y entonces, con labios que rebosen de júbilo, te cantará mi boca himnos de alabanza. 8 Me acordaba de ti en mi lecho, en ti meditaba luego que amanecía; 9 pues tú eres mi amparo. Y a la sombra de tus alas me regocijaré;
  3. Meditación del día 2

    Pasó casi veinte años rezando sin gusto y a punto de dejarlo. Lo contó sin adornos.

    El salmista reza desde el desierto, en tierra seca, agostada, sin agua, y desde ahí dice: mi alma tiene sed de ti. No habla desde la abundancia, sino desde la falta. Y aun así se acuerda de Dios en el lecho, en las vigilias de la noche, y se agarra a él. La sed también es una forma de oración.

    Teresa contó sin vergüenza que pasó cerca de veinte años con una oración pobre y seca, deseando que acabara la hora, distraída, a punto de dejarlo todo varias veces. Lo dice una doctora de la Iglesia. Si llevas mucho tiempo sin sentir nada al rezar, no estás haciendo nada mal ni eres peor creyente que los que lloran en los retiros. La sequedad puede venir del cansancio, de una depresión, de una etapa difícil, o simplemente de que la fe madura así. Lo que importa es no soltar. Teresa siguió, y lo que vino después se escribió en sus libros. Tú sigue también, aunque sea con poco.

  4. Petición

    Sostenme en los años en que no siento nada.
    Amén.

  5. Oración final

    Nada te turbe, nada te espante,
    todo se pasa, Dios no se muda;
    la paciencia todo lo alcanza.
    Quien a Dios tiene nada le falta:
    solo Dios basta.

    Santa Teresa de Jesús, ruega por nosotros.
    Amén.

Mañana toca el día 3. Vuelve a esta hora.