Día 7 de 9

Séptimo día — Por los padres que se culpan

  1. Oración de todos los días

    Santa Mónica,
    madre que esperó diecisiete años:
    enséñame a esperar así.

    Sin dejar de rezar,
    sin dejar de querer,
    y sin convertir mi casa en un tribunal.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Ezequiel 18,18-20

    18 Su padre, por haber sido un calumniador, y opresor de su prójimo, y por haber obrado la maldad en medio de su pueblo, murió en pena de su iniquidad. 19 Y vosotros decís: ¿Por qué motivo no ha pagado el hijo la pena de la iniquidad de su padre? Por esto, porque el hijo ha obrado según la Ley, y según la justicia: ha observado todos mis mandamientos, y los ha cumplido; y por lo mismo tendrá vida verdadera. 20 El alma que pecare, ésa morirá; no pagará el hijo la pena de la maldad de su padre, ni el padre la de la maldad de su hijo; la justicia del justo sobre él recaerá, y la impiedad del impío sobre el impío caerá.
  3. Meditación del día 7

    Casi todo padre se pregunta en qué falló. Algo se falla siempre y no todo depende de eso.

    En tiempos de Ezequiel circulaba un refrán: los padres comieron uvas agrias y a los hijos se les destemplaron los dientes. Dios lo corrige: cada uno responde de lo suyo. El hijo no paga por el padre, ni el padre por el hijo. Es una liberación para los dos.

    Casi todos los padres de hijos alejados se hacen la misma pregunta: ¿qué hice mal? Revisan cada etapa: el divorcio, el trabajo que los tenía fuera de casa, el castigo que fue excesivo, la vez que no supieron qué decir. Y es verdad que siempre hay algo. Nadie educa sin errores.

    Pero un hijo adulto toma sus propias decisiones. Hermanos criados en la misma casa, con los mismos padres, salen completamente diferentes. Agustín se fue de casa a pesar de una madre que rezaba por él. Hoy pide la gracia de distinguir: reconocer lo que sí hiciste mal y pedir perdón por eso, quizá también a tu hijo; y soltar la culpa que no te corresponde, que solo te paraliza y no le ayuda a él en nada.

  4. Petición

    Quítame la culpa que no me corresponde
    y perdóname la que sí.
    Amén.

  5. Oración final

    Santa Mónica,
    madre paciente y perseverante:
    ruega por nuestros hijos,
    por los que se han alejado
    y por los padres que ya no saben qué hacer
    más que esperar y rezar.
    Amén.

Mañana toca el día 8. Vuelve a esta hora.