Día 6 de 9
Sexto día — Los amigos que lo cambiaron
Oración de todos los días
Santa Mónica,
madre que esperó diecisiete años:
enséñame a esperar así.Sin dejar de rezar,
sin dejar de querer,
y sin convertir mi casa en un tribunal.
Amén.Lectura del día
11 Cumplamos, pues, con él, y tanto más cuanto que sabemos que el tiempo insta, y que ya es hora de despertarnos de nuestro letargo. Pues estamos más cerca de nuestra salud, que cuando recibimos la fe. 12 La noche está ya muy avanzada, y va a llegar el día de la eternidad. Dejemos, pues, las obras de las tinieblas, y revistámonos de las armas de la luz. 13 Andemos con decencia y honestidad como se suele andar durante el día; no en comilonas y disoluciones, no en contiendas y envidias; 14 mas revestios de nuestro Señor Jesucristo, y no busquéis cómo contentar los antojos de vuestra sensualidad. Evítense los juicios temerarios
Meditación del día 6
A Agustín lo movieron un obispo, unos libros y unos amigos. Dios usa a otros, no solo a los padres.
Estos versículos cambiaron la vida de Agustín. Él mismo lo cuenta: estaba en un jardín en Milán, angustiado, y oyó una voz de niño que repetía toma y lee. Abrió las cartas de Pablo y leyó lo primero que encontró: no en comilonas ni borracheras, sino revestíos de Jesucristo. Dice que en ese momento se le disipó toda duda.
Pero ese día no fue obra de Mónica. Antes habían estado Ambrosio, el obispo de Milán, con sus sermones que Agustín iba a escuchar por curiosidad intelectual; Simpliciano, un sacerdote anciano que le contó la conversión de un filósofo famoso; su amigo Alipio, que estaba con él en el jardín. Y unos libros que leyó por su cuenta.
Los padres a veces piensan que todo depende de ellos y se agotan intentando ser la única voz en la vida de sus hijos. Dios suele usar a otros: un profesor, un compañero de trabajo, un libro encontrado por azar. Reza por esas personas que todavía no conoces. Ellas pueden llegar donde tú ya no llegas.
Petición
Pon en el camino de mis hijos
gente buena que yo no pueda ponerles.
Amén.Oración final
Santa Mónica,
madre paciente y perseverante:
ruega por nuestros hijos,
por los que se han alejado
y por los padres que ya no saben qué hacer
más que esperar y rezar.
Amén.
Mañana toca el día 7. Vuelve a esta hora.