Día 8 de 9

Octavo día — Ver el fruto o no verlo

  1. Oración de todos los días

    Santa Mónica,
    madre que esperó diecisiete años:
    enséñame a esperar así.

    Sin dejar de rezar,
    sin dejar de querer,
    y sin convertir mi casa en un tribunal.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Hebreos 11,13-16

    13 Todos estos vinieron a morir en su fe, sin haber recibido los bienes que se les habían prometido, contentándose con mirarlos de lejos, y saludarlos, y confesando ser peregrinos, y huéspedes sobre la tierra. 14 Ciertamente que los que hablan de esta suerte, dan a entender que buscan patria. 15 Y caso que pensaran en la propia de donde salieron, tiempo sin duda tenían de volverse a ella; 16 luego es claro que aspiran a otra mejor, esto es, a la celestial. Por eso Dios no se desdeña de llamarse Dios de ellos, como que les tenía preparada su ciudad.
  3. Meditación del día 8

    Mónica llegó a ver la conversión de su hijo y murió poco después. Muchos no lo ven, y su oración vale igual.

    La carta a los Hebreos recuerda a Abrahán y a otros que murieron sin haber visto lo que se les había prometido. Lo saludaron de lejos. Y dice que Dios no se avergüenza de ser llamado su Dios, porque confiaron sin ver el final.

    Mónica tuvo la alegría de ver a Agustín bautizado en Milán en la Pascua del año 387. Poco después, de camino de vuelta a África, se detuvieron en Ostia, el puerto de Roma. Allí, junto a una ventana que daba a un jardín, madre e hijo tuvieron una conversación sobre Dios que él contó como uno de los momentos más altos de su vida. Días después ella enfermó y murió. Pidió solo que se acordaran de ella en el altar.

    Muchos padres no tendrán ese final. Morirán con el hijo todavía lejos. Eso no hace inútil la oración ni significa que Dios no escuchó. A veces la respuesta llega años después del entierro. Confía en que lo que siembras ahora no se pierde, aunque no lo veas crecer.

  4. Petición

    Que siga rezando aunque no vea nada,
    y que me baste con que tú lo veas.
    Amén.

  5. Oración final

    Santa Mónica,
    madre paciente y perseverante:
    ruega por nuestros hijos,
    por los que se han alejado
    y por los padres que ya no saben qué hacer
    más que esperar y rezar.
    Amén.

Mañana toca el día 9. Vuelve a esta hora.