Día 7 de 9
Séptimo día — Un padre que mató a su hija
Oración de todos los días
Santa Bárbara bendita,
que en el cielo estás escrita:
guárdanos del rayo y de la tormenta.Y guárdanos también
de acordarnos de Dios solo cuando truena.
Amén.Lectura del día
10 Contigo ha hablado mi corazón: en busca de ti han andado mis ojos. Oh Señor, tu cara es la que yo busco. 11 No apartes de mí tu rostro: no te retires enojado de tu siervo. Sé tú en mi ayuda: no me desampares, ni me desprecies, oh Dios, salvador mío. 12 Porque mi padre y mi madre me desampararon; pero el Señor me ha tomado por su cuenta. 13 Arregla, Señor, mis pasos en tu camino, y dirígeme por la recta senda, a causa de mis enemigos. 14 No me abandones a los deseos de mis perseguidores; porque han conspirado contra mí testigos inicuos; mas la iniquidad ha mentido o dañado a sí misma.
Meditación del día 7
Lo más terrible de su historia es de dónde vino el daño: de su propia casa.
«Mi padre y mi madre me abandonaron, pero el Señor me recogió.» Este verso del salmo 26 suena especialmente duro hoy. El salmista ha conocido el abandono de los que debían protegerlo y pide a Dios que no le esconda el rostro, que le enseñe el camino y que no lo entregue a los que le quieren mal.
La historia de santa Bárbara, según la tradición, tiene en su centro un crimen terrible: su propio padre la entregó y la mató por ser cristiana. No sabemos con certeza qué hay de histórico en ese relato, pero lo que cuenta sigue ocurriendo. Mucha violencia no viene de desconocidos, sino de la propia casa: padres, parejas, hijos.
Aguantar el maltrato no es virtud ni es lo que Dios pide. Proteger la propia vida y la de los hijos es un deber, y denunciar no es traicionar a la familia. Si vives algo así, busca ayuda hoy: una línea de atención, una persona de confianza, un centro especializado. Y si conoces a alguien que lo está viviendo, no mires para otro lado.
Petición
Protege a los que sufren violencia de su propia familia.
Amén.Oración final
Santa Bárbara, virgen y mártir,
guárdanos del rayo y de la tormenta,
protege a los mineros y a cuantos trabajan en peligro,
y alcánzanos una muerte cristiana.
Amén.
Mañana toca el día 8. Vuelve a esta hora.