Día 4 de 9

Cuarto día — Contra la peste

  1. Oración de todos los días

    San Sebastián,
    soldado y mártir:
    dame tu clase de valor, el de volver a presentarse.

    Protege a este pueblo
    y a los que arriesgan su cuerpo por deber.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Salmos 90,2-8

    2 El que se acoge al asilo del Altísimo y descansa bajo la protección de Dios del cielo, 3 dirá al Señor: Tú eres mi amparo y refugio; el Dios mío en quien esperaré. 4 Porque él me ha librado del lazo de los cazadores, y de terribles adversidades. 5 Con sus alas te hará sombra; y debajo de sus plumas estarás confiado. 6 Su verdad te cercará como escudo, no temerás terrores nocturnos, 7 ni la saeta disparada de día; ni al enemigo que anda entre tinieblas, ni los asaltos del demonio en medio del día. 8 Caerán a tu lado izquierdo mil saetas y diez mil a tu diestra; mas ninguna te tocará a ti.
  3. Meditación del día 4

    Durante siglos fue el santo de las epidemias, con san Roque. La memoria de las pestes está en las ermitas de los pueblos.

    El salmo describe a quien se refugia en Dios: no temerás el espanto de la noche ni la flecha que vuela de día; caerán mil a tu lado y diez mil a tu derecha, pero a ti no te alcanzará. Es una oración que se rezó durante siglos en tiempos de epidemia.

    En la Edad Media y en los siglos siguientes, cuando llegaba la peste, se decía que la enfermedad caía sobre los pueblos como flechas. Por eso se invocó a Sebastián, el santo de las flechas, junto con san Roque. Muchas ermitas de España y de América se levantaron por un voto hecho durante una epidemia.

    La pandemia reciente nos recordó lo que sentían esos pueblos. Rezar en una epidemia no sustituye a la vacuna, al médico ni a las medidas de cuidado; pensar lo contrario sería superstición, y en esos años costó vidas. La fe sirve para no dejarse vencer por el miedo y para cuidar a los demás. Hoy da gracias por la gente de salud y reza por quien sigue enfermo.

  4. Petición

    Guarda la salud de este pueblo.
    Amén.

  5. Oración final

    San Sebastián, mártir,
    soldado fiel de Cristo:
    protege a nuestro pueblo,
    libra de la enfermedad a nuestras casas
    y danos valor para no negar la fe.
    Amén.

Mañana toca el día 5. Vuelve a esta hora.