Día 3 de 9

Tercer día — Las flechas

  1. Oración de todos los días

    San Sebastián,
    soldado y mártir:
    dame tu clase de valor, el de volver a presentarse.

    Protege a este pueblo
    y a los que arriesgan su cuerpo por deber.
    Amén.

  2. Lectura del día

    2 Corintios 12,7-10

    7 Y para que la grandeza de las revelaciones no me desvanezca, se me ha dado el estímulo o aguijón de mi carne que es como un ángel de Satanás, para que me abofetee. 8 Sobre lo cual por tres veces decía al Señor que le apartase de mí, 9 y respondióme; Bástate mi gracia, porque el poder mío brilla y consigue su fin por medio de la flaqueza. Así que con gusto me gloriaré de mis flaquezas, para que haga morada en mí el poder de Cristo, 10 Por cuya causa yo siento satisfacción en mis enfermedades, en los ultrajes, en las necesidades, en las persecuciones, en las angustias en que me veo por amor de Cristo; pues cuando estoy débil, entonces con la gracia soy más fuerte. Por qué se alaba
  3. Meditación del día 3

    Las flechas fueron su tormento y su símbolo. También lo que uno sufre se puede volver signo.

    Pablo habla de una espina clavada en su carne. No dice qué era, y los estudiosos llevan siglos discutiéndolo. Pidió tres veces que se la quitaran y la respuesta fue: te basta mi gracia, porque la fuerza se realiza en la debilidad. Y concluye: cuando soy débil, entonces soy fuerte.

    Sebastián es reconocible en cualquier iglesia porque está atado a un árbol con el cuerpo atravesado por flechas. Lo que fue su tortura se volvió su seña de identidad. Los pintores del Renacimiento lo representaron una y otra vez, a veces con un cuerpo tan idealizado que se olvida el dolor.

    Las heridas propias también pueden volverse otra cosa, aunque no de inmediato. Quien sobrevivió a una adicción puede acompañar a otro; quien perdió un hijo sabe consolar como nadie. Eso no significa que el sufrimiento sea bueno ni que Dios lo mande para enseñarnos. Significa que no tiene la última palabra. Hoy mira una de tus heridas y pregúntate si ya puede servirle a alguien.

  4. Petición

    Que lo que me ha herido sirva para algo.
    Amén.

  5. Oración final

    San Sebastián, mártir,
    soldado fiel de Cristo:
    protege a nuestro pueblo,
    libra de la enfermedad a nuestras casas
    y danos valor para no negar la fe.
    Amén.

Mañana toca el día 4. Vuelve a esta hora.