Salmos 90

1 Alabanza y cántico de David

2 El que se acoge al asilo del Altísimo y descansa bajo la protección de Dios del cielo,

3 dirá al Señor: Tú eres mi amparo y refugio; el Dios mío en quien esperaré.

4 Porque él me ha librado del lazo de los cazadores, y de terribles adversidades.

5 Con sus alas te hará sombra; y debajo de sus plumas estarás confiado.

6 Su verdad te cercará como escudo, no temerás terrores nocturnos,

7 ni la saeta disparada de día; ni al enemigo que anda entre tinieblas, ni los asaltos del demonio en medio del día.

8 Caerán a tu lado izquierdo mil saetas y diez mil a tu diestra; mas ninguna te tocará a ti.

9 Tú lo estarás contemplando con tus propios ojos, y verás el pago que se da a los pecadores, y exclamarás:

10 ¡Oh, y cómo eres tú, oh Señor, mi esperanza! Tú, ¡oh justo!, has escogido al Altísimo para asilo tuyo.

11 No llegará a ti el mal, ni el azote se acercará a tu morada.

12 Porque él mandó a sus ángeles que cuidasen de ti, los cuales te guardarán en cuantos pasos dieres.

13 Te llevarán en las palmas de sus manos; no sea que tropiece tu pie en alguna piedra.

14 Andarás sobre áspides y basiliscos, y hollarás los leones y dragones.

15 Ya que ha esperado en mí, yo le libraré, yo le protegeré, pues que ha conocido o adorado mi nombre.

16 Clamará a mí, y le oiré benigno. Con él estoy en la tribulación; pondréle en salvo y llenarle he de gloria.

17 Le saciaré con una vida muy larga; y le haré ver el salvador que enviaré.