Día 6 de 9

Sexto día — «Reza, espera y no te preocupes»

  1. Oración de todos los días

    Padre Pío,
    que pasaste la vida en el confesionario:

    dame valor para confesarme de verdad
    y quítame la vergüenza que me tiene lejos.
    Reza tú mientras yo me decido.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Mateo 6,26-34

    26 En razón de eso os digo, no os acongojéis por el cuidado de hallar qué comer para sustentar vuestra vida, o de dónde sacaréis vestidos para cubrir vuestro cuerpo. ¡Qué!, ¿no vale más la vida que el alimento: y el cuerpo que el vestido? 27 Mirad las aves del cielo, cómo no siembran, ni siegan, ni tienen graneros: y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿Pues no valéis vosotros mucho más, sin comparación, que ellas? 28 Y ¿quién de vosotros a fuerza de discursos puede añadir un codo a su estatura? 29 Y acerca del vestido, ¿a qué propósito inquietaros? Contemplad los lirios del campo cómo crecen: no labran, ni tampoco hilan. 30 Sin embargo, Yo os digo que ni Salomón en medio de toda su gloria se vistió con tanto primor como uno de estos lirios 31 Pues si una hierba del campo, que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios así la viste: ¿cuánto más a vosotros, hombres de poca fe? 32 Así, que no vayáis diciendo, acongojados: ¿Dónde hallaremos qué comer y beber? ¿Dónde hallaremos con qué vestirnos? 33 Como hacen los paganos, los cuales andan ansiosos tras todas estas cosas; que bien sabe vuestro Padre la necesidad que de ellas tenéis. 34 Así, que buscad primero el reino de Dios, y su justicia: y todas las demás cosas se os darán por añadidura.
  3. Meditación del día 6

    Es su frase más repetida, y funciona en ese orden exacto.

    Jesús mira las aves del cielo y los lirios del campo y dice algo que suena casi provocador para quien tiene deudas: no os acongojéis por qué comeréis o con qué os vestiréis. No está diciendo que no trabajes ni que no planifiques. Está diciendo que la angustia no te añade ni un palmo de vida, y que tu Padre sabe lo que necesitas.

    «Reza, espera y no te preocupes» es la frase más conocida del padre Pío, y es casi un resumen de este pasaje. El orden importa. Primero rezar: poner el asunto delante de Dios. Después esperar, que es más activo de lo que parece: seguir haciendo lo que te toca mientras llega la respuesta. Y solo al final no preocuparse, que no significa no ocuparse.

    Si eres de los que se despiertan a las tres de la mañana dándole vueltas al dinero, a un examen o a la salud de alguien, prueba esto hoy. Escribe lo que te angustia, rézalo, y deja anotado lo que puedes hacer mañana. Lo demás, suéltalo. Y si la angustia no se va nunca, consulta a un profesional: la ansiedad también se trata, y pedir ayuda no es falta de fe.

  4. Petición

    Reza tú conmigo; yo espero
    y trato de no ahogarme en preocupaciones.
    Amén.

  5. Oración final

    San Pío de Pietrelcina,
    sacerdote del confesionario y consuelo de los enfermos:
    intercede por nosotros,
    alcánzanos un corazón arrepentido
    y la paz de los perdonados.
    Amén.

Mañana toca el día 7. Vuelve a esta hora.