Día 2 de 9
Segundo día — La noche antes
Oración de todos los días
San Peregrino,
que sufriste en tu propio cuerpo lo que hoy sufre tanta gente:
acompaña a los enfermos de cáncer.A los que empiezan el tratamiento,
a los que lo han terminado y esperan resultados,
y a los que ya saben que no hay cura.
Amén.Lectura del día
36 Entretanto, llegó Jesús con ellos a una granja llamada Getsemaní, y les dijo: Sentaos aquí, mientras Yo voy más allá y hago oración. 37 Y llevándose consigo a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, Santiago y Juan, empezó a entristecerse y angustiarse. 38 Y les dijo entonces: Mi alma siente angustias mortales; aguardad aquí y velad conmigo. 39 Y adelantándose algunos pasos, se postró en tierra caído sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible, pase lejos de Mí este cáliz; pero, no obstante, no se haga lo que Yo quiero, sino lo que Tú. 40 Volvió después a sus discípulos, y los halló durmiendo, y dijo a Pedro: ¿Es posible que no hayáis podido velar una hora conmigo? 41 Velad y orad para no caer en la tentación. Que si bien el espíritu está pronto, mas la carne es flaca.
Meditación del día 2
Rezó toda la noche antes de la operación, sin saber qué iba a pasar. Eso es lo que se puede hacer.
En Getsemaní, Jesús no reza con calma. Dice que siente angustias de muerte, se tira al suelo, pide que pase el cáliz. Y pide a sus amigos lo único que se puede pedir esa noche: que se queden despiertos con él. Ellos se duermen.
Según el relato tradicional de su vida, la noche antes de la amputación Peregrino se arrastró hasta la sala capitular del convento de Forlì y pasó horas rezando ante un crucifijo. No sabía qué iba a encontrar al día siguiente. Esa incertidumbre es la que viven cada noche miles de personas que mañana entran a quirófano: no saben si la operación saldrá bien, si el tumor era más grande, si despertarán.
Esta lectura te da permiso de tener miedo la víspera; Jesús lo tuvo. Y te deja una tarea si acompañas a alguien: velar. No hacen falta discursos. Basta un mensaje a deshoras que diga «estoy despierto, aquí estoy», o quedarse en la sala de espera aunque no se pueda hacer nada. Lo que más duele en Getsemaní no es el miedo: es la soledad.
Petición
Acompaña a los que esta noche no duermen
porque mañana entran a quirófano.
Amén.Oración final
San Peregrino Laziosi,
que llevaste en tu cuerpo la enfermedad
y en tu alma la paz:
intercede por los enfermos de cáncer,
por los que los cuidan
y por los que hoy han perdido la esperanza.
Amén.
Mañana toca el día 3. Vuelve a esta hora.