Día 1 de 9

Primer día — El diagnóstico

  1. Oración de todos los días

    San Peregrino,
    que sufriste en tu propio cuerpo lo que hoy sufre tanta gente:
    acompaña a los enfermos de cáncer.

    A los que empiezan el tratamiento,
    a los que lo han terminado y esperan resultados,
    y a los que ya saben que no hay cura.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Isaías 38,1-5

    1 En aquellos días Ezequías enfermó de muerte; y entró a visitarle el profeta Isaías, hijo de Amos, y le dijo: Esto dice el Señor: Dispon de las cosas de tu casa; porque vas a morir, y estás al fin de tu vida. 2 Y volvió Ezequías su rostro a la pared y oró al Señor, 3 diciendo: Acuérdate, te ruego y suplico, ¡oh, Señor!, de cómo he caminado en tu presencia con sinceridad y con un corazón perfecto, y que he hecho lo que era agradable a tus ojos. Y prorrumpió Ezequías en un deshecho llanto. 4 Y habló el Señor a Isaías, diciendo: 5 Anda y di a Ezequías: Esto dice el Señor Dios de tu padre David: He oído tu oración y he visto tus lágrimas: He aquí que te daré quince años más de vida;
  3. Meditación del día 1

    Hay una frase en una consulta que parte la vida en dos. Él la vivió también.

    El profeta entra en la habitación del rey Ezequías y le da la peor noticia sin rodeos: pon en orden tu casa, porque vas a morir. Ezequías hace lo que hace casi todo el mundo: se vuelve hacia la pared y llora. No hay en el texto ningún reproche por ese llanto. Al contrario, Dios responde: «He visto tus lágrimas».

    El diagnóstico de un cáncer suele llegar así, en una consulta corta, con palabras que uno no entiende del todo y una sola que sí entiende. Luego viene la vuelta a casa, decidir a quién se le cuenta y cómo, el miedo a los hijos, al trabajo, al dinero. Peregrino Laziosi, ya mayor, sintió algo parecido cuando la llaga de su pierna empeoró y los médicos le dijeron que había que amputar.

    Si tú o alguien tuyo recibió hace poco una noticia así, no te exijas serenidad. Puedes volverte hacia la pared. Lo que esta lectura promete no es que a todos se les añadan quince años, sino que las lágrimas no caen en el vacío. Alguien las ve.

  4. Petición

    Por los que recibieron hoy un diagnóstico así:
    dales entereza y compañía.
    Amén.

  5. Oración final

    San Peregrino Laziosi,
    que llevaste en tu cuerpo la enfermedad
    y en tu alma la paz:
    intercede por los enfermos de cáncer,
    por los que los cuidan
    y por los que hoy han perdido la esperanza.
    Amén.

Mañana toca el día 2. Vuelve a esta hora.