Día 3 de 9
Tercer día — Por los que están en tratamiento
Oración de todos los días
San Peregrino,
que sufriste en tu propio cuerpo lo que hoy sufre tanta gente:
acompaña a los enfermos de cáncer.A los que empiezan el tratamiento,
a los que lo han terminado y esperan resultados,
y a los que ya saben que no hay cura.
Amén.Lectura del día
7 Mas este tesoro le llevamos en vasos de barro, para que se reconozca que la grandeza del poder que se ve en nosotros es de Dios, y no nuestra. 8 Nos vemos acosados de toda suerte de tribulaciones, pero no por eso perdemos el ánimo; nos hallamos en grandes apuros, mas no desesperados; 9 somos perseguidos, mas no abandonados: abatidos, mas no enteramente perdidos; 10 traemos siempre en nuestro cuerpo por todas partes la mortificación de Jesús, a fin de que la vida de Jesús se manifieste también en nuestros cuerpos.
Meditación del día 3
Quimioterapia, radioterapia, pelo que se cae, cuerpo que no responde.
Pablo usa una imagen humilde: llevamos un tesoro en vasijas de barro. Y luego enumera: acosados pero no vencidos, en apuros pero no desesperados, abatidos pero no del todo perdidos. Es la descripción de alguien que lo está pasando mal y no lo esconde.
Un tratamiento oncológico hace sentir el barro como pocas cosas. La quimioterapia que deja sin fuerzas, las náuseas, el pelo que se cae y cambia la cara que uno ve en el espejo, la radioterapia que quema la piel, los días en que el cuerpo simplemente no responde. A eso se suman las salas de espera, los papeles, el transporte, el dinero que no alcanza y el trabajo que se pierde. No hay nada heroico en todo eso; hay cansancio.
Si estás en tratamiento, no te pidas además estar siempre animado: el «pero no desesperados» de Pablo convive con el «acosados». Y si acompañas a alguien, piensa en cosas prácticas: llevarle a las sesiones, cocinar los días malos, cuidar a sus niños, ayudar con los trámites. La fe del enfermo también se sostiene con ayuda concreta.
Petición
Da fuerzas a los que están en tratamiento
y alivia sus efectos.
Amén.Oración final
San Peregrino Laziosi,
que llevaste en tu cuerpo la enfermedad
y en tu alma la paz:
intercede por los enfermos de cáncer,
por los que los cuidan
y por los que hoy han perdido la esperanza.
Amén.
Mañana toca el día 4. Vuelve a esta hora.