Día 3 de 9
Tercer día — Contra el miedo
Oración de todos los días
San Miguel arcángel,
defiéndenos en la batalla;
sé nuestro amparo contra la perversidad
y acechanzas del demonio.Que Dios manifieste sobre él su poder,
es nuestra humilde súplica.Y tú, príncipe de la milicia celestial,
defiende a esta casa y a los que viven en ella.
Amén.Lectura del día
2 El Señor es mi luz y mi salvación: ¿a quién he de temer yo? El Señor es el defensor de mi vida: ¿quién me hará temblar? 3 Mientras que están para echarse sobre mí los malhechores, a fin de devorar mis carnes; esos enemigos míos que me atribulan, esos mismos han flaqueado, y han caído. 4 Aunque se acampen ejércitos contra mí, no temblará mi corazón. Aunque me embistan en batalla, entonces mismo mantendré yo firme mi esperanza. 5 Una sola cosa he pedido al Señor, ésta so- 6 licitaré; y es que yo pueda vivir en la casa del Señor todos los días de mi vida; para contemplar las delicias del Señor, frecuentando su templo.
Meditación del día 3
El miedo paraliza y hace tomar malas decisiones. Pedir protección es pedir cabeza fría, no inmunidad.
«El Señor es mi luz y mi salvación: ¿a quién he de temer yo?» El salmista no escribe desde la tranquilidad. Habla de malhechores que se le echan encima y de ejércitos acampados contra él. No dice que el peligro no exista; dice que no le va a dejar el corazón temblando. Es la diferencia entre negar el miedo y no dejar que mande.
El miedo tiene su función: avisa. El problema es cuando se queda a vivir. Entonces uno no se atreve a ir al médico por miedo al diagnóstico, no denuncia por miedo a represalias, no cambia de trabajo por miedo a quedarse sin nada, no habla en casa por miedo a la pelea. Y la vida se va reduciendo a lo poco que no asusta.
Fíjate en lo que el salmista pide en medio de todo eso: una sola cosa, vivir en la casa del Señor. No pide que desaparezcan los enemigos. Pide un sitio donde estar firme. Pedirle a san Miguel que te quite el miedo es pedirle eso: cabeza fría para dar el paso que llevas tiempo aplazando.
Petición
Quítame el miedo que me deja quieto
y dame el valor de hacer lo que hay que hacer.
Amén.Oración final
San Miguel arcángel, defiéndenos en la batalla.
Ángel de Dios, que eres mi custodio:
ilumíname, guárdame, defiéndeme y gobiérname.Santos arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael,
rogad por nosotros.
Amén.
Mañana toca el día 4. Vuelve a esta hora.