Día 7 de 9
Séptimo día — Por los pobres de mi parroquia
Oración de todos los días
San Lorenzo, diácono:
tú llamaste tesoro a los pobres.
Que yo cuente así lo que tengo,
y administre con honradez lo que no es mío.
Amén.Lectura del día
7 Si viniere a quedar pobre alguno de tus hermanos, que moran dentro de tus ciudades, en la tierra que tu Señor Dios te ha de dar, no endurezcas tu corazón, ni cierres para con él tu mano. 8 sino ábrela y préstale lo que vieres que él necesita. 9 Cuidado que no te sorprenda el desapiadado pensamiento de decir en tu corazón: Se acerca el año séptimo de la remisión, y apartes con eso los ojos de tu pobre hermano, rehusando darle prestado lo que pide; no sea que clame contra ti al Señor y se te impute a pecado. 10 Sino que le darás, lo que pide; ni usarás de superchería, ni malicia alguna al aliviar sus necesidades, para que te bendiga el Señor Dios tuyo en todo DEUTERONOMIO tiempo y en todas las cosas en que pusieres la mano. 11 No faltarán pobres en la tierra de tu morada; por lo tanto, te mando que alargues la mano a tu hermano menesteroso y pobre, que mora contigo en tu tierra.
Meditación del día 7
Todo esto se concreta en una lista: quién pasa necesidad cerca de mí.
El Deuteronomio no idealiza nada. Reconoce que siempre habrá pobres en la tierra. Pero de ahí no saca resignación, sino una orden: no endurezcas el corazón ni cierres la mano a tu hermano pobre; ábrele la mano y préstale lo que necesite. Y advierte contra una trampa: no pienses que se acerca el año del perdón de deudas y por eso no le prestas.
La ley se dirige a cada israelita con un tú directo, y habla de tu hermano, dentro de tu ciudad. No de los pobres en general, sino de uno concreto, cerca. Es fácil dar a una campaña de ayuda en otro continente. Cuesta más saber el nombre de la familia que pasa hambre a tres calles.
Lorenzo conocía a los pobres de Roma uno por uno, porque era su oficio. Hoy intenta hacer lo mismo con tu barrio. Pregunta en la parroquia, en el comedor, en la tienda de la esquina, que siempre sabe quién fía y quién no puede pagar. Saber un nombre te compromete. Por eso a veces preferimos no saberlo.
Petición
Que sepa el nombre de algún pobre de mi barrio.
Amén.Oración final
San Lorenzo, diácono y mártir,
que entregaste el tesoro de la Iglesia a los pobres:
ruega por nosotros,
haznos honrados con lo que administramos
y alegres en la prueba.
Amén.
Mañana toca el día 8. Vuelve a esta hora.