Día 2 de 9
Segundo día — El desierto
Oración de todos los días
San Juan Bautista,
voz que prepara el camino:enséñame a apartarme cuando toca,
a decir la verdad sin gritar
y a no ponerme en el centro.
Amén.Lectura del día
76 Y tú, ¡oh niño!, serás llamado el profeta del Altísimo: porque irás delante del Señor a preparar sus caminos, 77 enseñando la ciencia de la salvación a su pueblo, para que obtenga el perdón de sus pecados, 78 por las entrañas misericordiosas de nuestro Dios, que ha hecho que ese sol naciente haya venido a visitarme de lo alto del cielo, 79 para alumbrar a los que yacen en las tinieblas y en la sombra de la muerte: para enderezar nuestros pasos por el camino de la paz. 80 Mientras tanto, el niño iba creciendo, y se fortalecía en el espíritu: y habitó en los desiertos hasta el tiempo en que debía darse a conocer a Israel. Nacimiento y circuncisión del Salvador
Meditación del día 2
Se preparó años en soledad antes de hablar en público.
El cántico de Zacarías termina con un dato que pasa casi inadvertido: el niño crecía y se fortalecía en el espíritu, y vivió en el desierto hasta el día de presentarse a Israel. Años de los que no sabemos nada. Antes de hablar, Juan calló mucho tiempo.
El desierto de Judea, cerca del mar Muerto, es un lugar duro: piedra, calor, poca agua. Allí vivían también comunidades religiosas que buscaban apartarse de la corrupción del templo de Jerusalén. Juan se formó en ese silencio. Cuando por fin habló, sus palabras pesaban, porque detrás había una vida.
Vivimos rodeados de gente que opina antes de pensar, en las redes, en las reuniones familiares, en el trabajo. Y también nosotros solemos contestar el mensaje antes de terminar de leerlo. El desierto no tiene que ser un lugar físico. Puede ser esperar un día antes de responder a algo que te enojó, apagar la radio en el camino al trabajo, dar un paseo solo. Antes de tomar una decisión importante o de decir algo difícil, busca tu desierto. Lo que digas después tendrá otro peso.
Petición
Dame silencio antes de hablar.
Amén.Oración final
San Juan Bautista,
precursor del Señor:
ruega por nosotros,
enséñanos a preparar el camino
y a apartarnos cuando haga falta.
Amén.
Mañana toca el día 3. Vuelve a esta hora.