Día 4 de 9

Cuarto día — El destierro en Egipto

  1. Oración de todos los días

    A ti, san José, acudimos en nuestra tribulación,
    y después de implorar la ayuda de tu santísima esposa,
    venimos a pedir también tu protección.

    Por el amor que te unió a la Virgen Inmaculada
    y por el cariño con que abrazaste al Niño Jesús,
    mira con bondad esta casa y sus necesidades.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Mateo 2,13-18

    13 Después que ellos partieron, un ángel del Señor apareció en sueños a José, diciéndole: Levántate, toma al niño y a su madre, y huye a Egipto, y estáte allí hasta que yo te avise; porque Herodes ha de buscar al niño para matarle. 14 Levantándose, José tomó al niño y a su madre de noche: y se retiró a Egipto, 15 donde se mantuvo hasta la muerte de Herodes; de suerte que se cumplió lo que dijo el Señor por boca del profeta: Yo llamé de Egipto a mi hijo. 16 Entretanto, Herodes, viéndose burlado de los magos, se irritó sobremanera, y mandó matar a todos los niños que había en Belén y en toda su comarca, de dos años abajo, conforme al tiempo de la aparición de la estrella que había averiguado de los magos. 17 Viose cumplido entonces lo que predijo el profeta Jeremías, diciendo: 18 En Rama se oyeron las voces, muchos lloros y alaridos: Es Raquel que llora sus hijos, sin querer consolarse, porque ya no existen. De Egipto a Nazaret
  3. Meditación del día 4

    Huyó de noche con un niño y una mujer, a un país que no era el suyo. La Sagrada Familia fue una familia refugiada.

    El relato no se detiene en lo bonito. José se va de noche porque un gobernante decidió matar niños, y los que no pudieron huir lloraron a sus hijos en Belén. Así empiezan casi todas las migraciones forzadas: alguien con poder hace imposible quedarse, y una familia sale con lo puesto.

    Egipto era tierra extranjera, otra lengua, otras costumbres. Tuvieron que buscar techo, conseguir trabajo, aprender a moverse sin papeles de ese país. Nada de eso lo cuenta Mateo, pero no hace falta mucha imaginación: lo están viviendo ahora mismo millones de personas en nuestro continente, en el Darién, en las carreteras, en los semáforos de nuestras ciudades.

    Cuesta rezar por los migrantes en abstracto y luego quejarse de ellos en la fila del banco o en un grupo de WhatsApp. Si en tu familia alguien tuvo que irse a otro país, acuérdate de lo que contaron: quién les ayudó, quién les cerró la puerta. Hoy puedes ser lo primero para alguien. Un dato útil, una recomendación para un trabajo o un trato digno valen más que muchas palabras.

  4. Petición

    Cuida a los que hoy huyen:
    los que cruzan fronteras, los que duermen en la calle,
    los que empezaron de cero en otro país.
    Amén.

  5. Oración final

    San José, padre y protector nuestro,
    ruega por nosotros y por nuestra familia.

    Jesús, María y José,
    os doy el corazón y el alma mía.
    Jesús, María y José,
    asistidme en mi última agonía.
    Jesús, María y José,
    que descanse en paz con vosotros.
    Amén.

Mañana toca el día 5. Vuelve a esta hora.