Día 3 de 9

Tercer día — El trabajo de sus manos

  1. Oración de todos los días

    A ti, san José, acudimos en nuestra tribulación,
    y después de implorar la ayuda de tu santísima esposa,
    venimos a pedir también tu protección.

    Por el amor que te unió a la Virgen Inmaculada
    y por el cariño con que abrazaste al Niño Jesús,
    mira con bondad esta casa y sus necesidades.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Mateo 13,53-58

    53 Concluido que hubo Jesús estas parábolas, partió de allí. 54 Y pasando a su patria, se puso a enseñar en las sinagogas de sus naturales, de tal manera que no cesaban de maravillarse, y se decían: ¿De dónde le ha venido a Éste tal sabiduría y tales milagros? 55 Por ventura, ¿no es el hijo del artesano o carpintero? ¿Su madre no es la que se llama María? ¿No son sus parientes Santiago, José, Simón y Judas? 56 Y sus primas hermanas, ¿no viven todas entre nosotros? Pues, ¿de dónde le vendrán a Éste todas esas cosas? 57 Y estaban como escandalizados de Él. Jesús, empero, les dijo: No hay profeta sin honra, sino en su patria y en la propia casa. 58 En consecuencia, hizo aquí muy pocos milagros, a causa de su incredulidad. Degollación del Bautista
  3. Meditación del día 3

    Mantuvo a Dios con un oficio manual. Todo el trabajo honrado queda dignificado ahí, hasta el peor pagado.

    En Nazaret no se lo podían creer: «¿No es el hijo del artesano o carpintero?». Para sus vecinos, venir de un taller era razón para no tomarlo en serio. El oficio de José, que había dado de comer a esa familia durante años, se usaba como argumento para despreciar a Jesús.

    Ese prejuicio sigue intacto. Se mira por encima del hombro a quien trabaja con las manos, a quien no tiene título, a la señora que limpia, al que hace domicilios en moto bajo la lluvia. El Evangelio no lo esconde: el Hijo de Dios fue tratado como «el del taller», y no le molestó serlo.

    Si hoy estás sin trabajo, pide trabajo sin vergüenza, que de eso vive la gente. Si lo tienes, mira cómo tratas a quienes te sirven y cuánto les pagas, porque esa es la otra mitad de esta petición. Y si tu trabajo es de los que nadie agradece, recuerda que José pasó años en uno así, haciendo bien puertas, mesas y arados que nadie iba a firmar con su nombre.

  4. Petición

    San José obrero, consígueme trabajo digno
    y salario justo, y a los que trabajan conmigo también.
    Amén.

  5. Oración final

    San José, padre y protector nuestro,
    ruega por nosotros y por nuestra familia.

    Jesús, María y José,
    os doy el corazón y el alma mía.
    Jesús, María y José,
    asistidme en mi última agonía.
    Jesús, María y José,
    que descanse en paz con vosotros.
    Amén.

Mañana toca el día 4. Vuelve a esta hora.