Día 5 de 9
Quinto día — La casa de Nazaret
Oración de todos los días
A ti, san José, acudimos en nuestra tribulación,
y después de implorar la ayuda de tu santísima esposa,
venimos a pedir también tu protección.Por el amor que te unió a la Virgen Inmaculada
y por el cariño con que abrazaste al Niño Jesús,
mira con bondad esta casa y sus necesidades.
Amén.Lectura del día
12 Revestios, pues, como escogidos que sois de Dios, santos y amados, revestios de entrañas de compasión, de benignidad, de humildad, de modestia, de paciencia; 13 sufriéndoos los unos a los otros, y perdonándoos mutuamente, si alguno tiene queja contra otro: así como el Señor os ha perdonado, así lo habéis de hacer también vosotros. 14 Pero sobre todo, mantened la caridad, la cual es el vínculo de la perfección, 15 y la paz de Cristo triunfe en vuestros corazones, a la cual fuisteis asimismo llamados para formar un solo cuerpo; y sed agradecidos. 16 La palabra de Cristo tenga en abundancia su morada entre vosotros, con toda sabiduría, enseñándoos y animándoos unos a otros, con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando de corazón, con gracia o edificación las alabanzas a Dios. 17 Todo cuanto hacéis, sea de palabra o de obra, hacedlo todo en nombre de nuestro Señor Jesucristo, dando por medio de Él gracias a Dios Padre. Deberes de la familia cristiana
Meditación del día 5
Treinta años sin nada digno de contarse: comida, trabajo, fiestas, discusiones pequeñas. Ahí se hizo la salvación del mundo.
Pablo no les escribe a familias perfectas. Les dice que se soporten y se perdonen «si alguno tiene queja contra otro», que es tanto como dar por hecho que la habrá. La paz de una casa no consiste en que nunca haya roces, sino en lo que se hace después.
En Nazaret tampoco todo sería armonía. Había cuentas que cuadrar, cansancio después del trabajo, parientes con opiniones, un adolescente que un día se quedó en Jerusalén sin avisar. Lo extraordinario es que nada de eso fue un obstáculo para que Dios viviera allí. La santidad no esperó a que la familia estuviera en orden.
Hoy repasa lo corriente de tu casa: la hora de la comida, quién lava los platos, el tono en que se habla cuando alguien llega tarde. Ahí es donde el rencor se acumula a fuerza de cosas pequeñas que nadie dice. Y ojo: soportarse no significa aguantar gritos, humillaciones o golpes. Eso no es paciencia cristiana, es maltrato, y en una casa así lo primero es poner a salvo a quien lo sufre.
Petición
Bendice esta casa como bendijiste la tuya:
que en lo corriente de todos los días
haya paz y no rencor.
Amén.Oración final
San José, padre y protector nuestro,
ruega por nosotros y por nuestra familia.Jesús, María y José,
os doy el corazón y el alma mía.
Jesús, María y José,
asistidme en mi última agonía.
Jesús, María y José,
que descanse en paz con vosotros.
Amén.
Mañana toca el día 6. Vuelve a esta hora.