Día 3 de 9

Tercer día — Compartir el pan

  1. Oración de todos los días

    San Isidro labrador,
    jornalero de Dios:

    pide por los que trabajan la tierra,
    por la lluvia a tiempo
    y por el precio justo de lo que producen.
    Amén.

  2. Lectura del día

    1 Reyes 17,10-16

    10 Partió, pues, y se fue a Sarefta, y al llegar a la puerta de la ciudad, encontróse con una mujer viuda que andaba recogiendo leña, y llamándola, le dijo: Dame en un vaso un poco de agua para beber. 11 Yendo ella a traérselo, gritó tras de la mujer, diciéndole: Tráeme también, te ruego, un bocado de pan en tu mano. 12 Vive el Señor Dios tuyo, respondió ella, que pan yo no lo tengo; no tengo más que un puñado de harina en la orza y un poco de aceite en la alcuza; he aquí que estoy cogiendo dos palitos de leña para ir a cocerla para mí y para mi hijo, y comérnosla; y después de consumidos estos residuos moriremos de hambre. 13 Díjole Elias: No temas: anda, ve y haz lo que has dicho; mas primero haz para mí de ese poquito de harina un panecillo, cocido debajo del rescoldo, y tráemelo; que después le harás para ti y para tu hijo. 14 Porque esto dice el Señor de Israel: No vendrá a menos la harina de la ora ni menguará el aceite de la alcuza, hasta el día en que el señor enviará lluvia sobre la tierra. 15 Fuese, pues, la mujer, e hizo lo que Elias le 1 REYES había dicho; y comió Elias, ella y toda su casa. Desde aquel día 16 no faltó nunca harina en la orza, ni se disminuyó el aceite de la alcuza, según lo que había prometido el Señor por boca de Elias.
  3. Meditación del día 3

    La tradición cuenta que repartía su comida y siempre alcanzaba.

    Una viuda de Sarepta está recogiendo leña para cocinar lo último que le queda: un puñado de harina y un poco de aceite. Piensa comerlo con su hijo y después esperar la muerte. Elías le pide que primero le haga a él un pan. Ella lo hace, y la harina no se acaba.

    La tradición madrileña cuenta varias historias de Isidro en esa línea: que repartía su comida con los pobres y con los pájaros, y que siempre alcanzaba. Son relatos que no se pueden comprobar, pero dicen algo cierto sobre cómo lo recordaba la gente: como alguien que no se guardaba nada.

    Compartir cuando sobra es fácil. Lo difícil es lo de la viuda: dar de lo poco. Muchos trabajadores lo hacen todos los días sin darle importancia: el que parte su almuerzo con el compañero que no trajo, la que presta para el pasaje. Mañana, en el trabajo o en la escuela, fíjate si alguien no tiene qué comer y comparte lo que llevas.

  4. Petición

    Que comparta lo que llevo en la fiambrera.
    Amén.

  5. Oración final

    San Isidro labrador,
    que trabajaste la tierra y no dejaste de rezar:
    bendice nuestros campos,
    danos lluvia a tiempo
    y pan en nuestra mesa.
    Amén.

Mañana toca el día 4. Vuelve a esta hora.