Día 6 de 9

Sexto día — Por los sin techo

  1. Oración de todos los días

    San Alberto Hurtado,
    que saliste a buscar a Cristo en la calle:

    ábreme los ojos a quien duerme en mi barrio,
    y no me dejes tranquilo
    si no hago nada.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Lucas 2,4-7

    4 José, pues, como era de la casa y familia de David, vino desde Nazaret, ciudad de Galilea, a la ciudad de David llamada Belén, en Judea, 5 para empadronarse con María, su esposa, la cual estaba encinta. 6 Y sucedió que, hallándose allí, le llegó la hora del parto. 7 Y dio a luz a su hijo primogénito, y envolvióle en pañales, y recostóle en un pesebre: porque no hubo lugar para ellos en el mesón.
  3. Meditación del día 6

    En cada ciudad hay gente durmiendo a la intemperie esta noche.

    Lucas lo cuenta casi de pasada: José y María tuvieron que viajar por un censo, ella dio a luz y acostó al niño en un pesebre porque no había lugar para ellos en la posada. El Hijo de Dios nació sin techo propio, en un lugar para animales.

    Hurtado decía que Cristo vaga por nuestras calles en la persona de los pobres, de los enfermos, de los que no tienen dónde dormir. Hoy en Santiago, en Bogotá, en Lima, en Buenos Aires, en Ciudad de México hay miles de personas durmiendo en la calle. Muchas tienen problemas de salud mental o de adicciones; otras se quedaron sin trabajo, perdieron la casa, o llegaron de otro país sin nada. No son una masa: cada una tiene una historia.

    Lo más frecuente es el miedo o el asco. Se cruza la calle, se evita mirar. Es comprensible, pero no es cristiano. No tienes que resolverlo todo tú. Puedes saludar, preguntar si necesita algo, llevar una cobija cuando hace frío, informarte sobre los albergues que existen en tu ciudad y difundirlos. Y puedes apoyar a quienes trabajan en eso de forma seria: les hace falta dinero, tiempo y gente que no los juzgue.

  4. Petición

    Que haya camas y casas
    para los que duermen en la calle de mi ciudad.
    Amén.

  5. Oración final

    San Alberto Hurtado,
    que viste a Cristo en el pobre de la calle:
    ruega por nosotros,
    danos ojos para ver
    y manos para hacer algo.
    Amén.

Mañana toca el día 7. Vuelve a esta hora.