Día 7 de 9
Séptimo día — «Contento, Señor, contento»
Oración de todos los días
San Alberto Hurtado,
que saliste a buscar a Cristo en la calle:ábreme los ojos a quien duerme en mi barrio,
y no me dejes tranquilo
si no hago nada.
Amén.Lectura del día
6 Que yo ya estoy a punto de ser inmolado y se acerca el tiempo de mi muerte. 7 Combatido he con valor, he concluido la carrera, he guardado la fe. 8 Nada me resta sino aguardar la corona de justicia que me está reservada, y que me dará el Señor en aquel día, como justo juez, y no sólo a mí, sino también a los que, llenos de fe, desean su venida. 2 TIMOTEO Recomendaciones y saludos Date prisa en venir presto a mí.
Meditación del día 7
Eso repetía enfermo de cáncer, en sus últimas semanas.
Pablo escribe desde la cárcel, sabiendo que lo van a ejecutar: ya estoy a punto de ser sacrificado, he peleado el buen combate, he terminado la carrera, he guardado la fe. No hay quejas ni amargura. Hay cansancio, y también una paz que no se fabrica en un día.
A Alberto Hurtado le diagnosticaron un cáncer de páncreas en 1952, con poco más de cincuenta años. Murió en pocas semanas, con mucho dolor. Quienes lo visitaron en sus últimos días recuerdan que repetía «contento, Señor, contento». No era una frase de resignación barata. Era la de alguien que había gastado la vida en lo que creía y que no se arrepentía.
Nadie sabe cómo reaccionará cuando le llegue lo suyo. Y no hace falta fingir alegría cuando uno está enfermo; quejarse, llorar y tener miedo también es humano, y Jesús lo hizo. Pero se puede preparar el terreno: vivir de forma que al final no queden demasiadas cosas pendientes, ni perdones no dados, ni amores no dichos. Hoy piensa qué tendría que cambiar para poder decir, el día que te toque, algo parecido a lo de Pablo.
Petición
Que sepa decir eso cuando me llegue lo mío.
Amén.Oración final
San Alberto Hurtado,
que viste a Cristo en el pobre de la calle:
ruega por nosotros,
danos ojos para ver
y manos para hacer algo.
Amén.
Mañana toca el día 8. Vuelve a esta hora.