Día 2 de 9

Segundo día — Los misterios gozosos

  1. Oración de todos los días

    Virgen del Rosario,
    enséñame a rezar con las manos,
    cuenta a cuenta, sin prisa.

    Que el rosario no sea un trámite
    sino el rato del día en que me acompañas.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Lucas 1,39-45

    39 Por aquellos días partió María y se fue apresuradamente a las montañas de Judea, a una ciudad de la tribu de Judá: 40 y habiendo entrado en la casa de Zacarías, saludó a Isabel. 41 Lo mismo fue oír Isabel la salutación de María, que la criatura dar saltos de placer en su vientre: e Isabel se sintió llena del Espíritu Santo: 42 y exclamando en alta voz, dijo a María: Bendita tú eres entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre. 43 ¿Y de dónde a mí tanto bien, que venga la madre de mi Señor a visitarme? 44 Pues lo mismo fue penetrar la voz de tu salutación en mis oídos, que dar saltos de júbilo la criatura en mi vientre. 45 Bienaventurada tú que creíste: que se cumplirán las cosas que se te han dicho de parte del Señor.
  3. Meditación del día 2

    Anunciación, visitación, nacimiento, presentación, el Niño perdido. Toda la alegría de esta vida viene mezclada con sustos.

    La visitación es el segundo misterio gozoso, y es una escena de dos mujeres embarazadas en circunstancias raras. Una es demasiado joven y no está casada; la otra es demasiado vieja y llevaba años cargando la vergüenza de no tener hijos. María sale corriendo a las montañas a acompañar a su prima. La alegría que se encuentran es real, pero viene después de muchos sustos.

    Todos los misterios gozosos son así. El anuncio del ángel trae una noticia que pone en riesgo a María. El nacimiento ocurre en un establo porque no hubo lugar. La presentación en el templo trae la profecía de una espada. Y el último misterio es el de unos padres que pierden tres días a su hijo.

    Así son también las alegrías de una familia: el embarazo que llega con miedo, el hijo que se gradúa mientras falta plata, el bebé que nace prematuro y sale adelante. Rezar los gozosos es aprender a no esperar a que todo esté resuelto para dar gracias. La alegría verdadera casi siempre llega mezclada.

  4. Petición

    Por las alegrías de mi familia
    y por los sustos que vienen con ellas.
    Amén.

  5. Oración final

    Dios te salve, Reina y Madre de misericordia…

    Virgen del Rosario,
    ruega por nosotros,
    y que esta oración sencilla
    nos acompañe hasta la hora de nuestra muerte.
    Amén.

Mañana toca el día 3. Vuelve a esta hora.