Día 3 de 9

Tercer día — Los misterios luminosos

  1. Oración de todos los días

    Virgen del Rosario,
    enséñame a rezar con las manos,
    cuenta a cuenta, sin prisa.

    Que el rosario no sea un trámite
    sino el rato del día en que me acompañas.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Juan 2,1-10

    1 Tres días después se celebraron unas bodas en Cana de Galilea: donde se hallaba la madre de Jesús. 2 Fue también convidado a las bodas Jesús con sus discípulos. 3 Y como viniese a faltar el vino, SAN JUAN dijo a Jesús su madre: No tienen vino. 4 Respondióle Jesús: Mujer, ¿qué nos va a Mí y a ti?, aún no es llegada mi hora. 5 Dijo entonces su madre a los sirvientes: Haced lo que Él os dirá. 6 Estaban allí seis tinajas de piedra, destinadas para las purificaciones de los judíos; en cada una de las cuales cabían dos o tres metretas. 7 Díjoles Jesús: Llenad de agua aquellas tinajas. Y llenáronlas hasta arriba. 8 Díceles después Jesús: Sacad ahora en algún vaso, y llevadlo al maestresala. Hiciéronlo así. 9 Apenas probó el maestresala el agua convertida en vino, como él no sabía de dónde era, bien que lo sabían los sirvientes que la habían sacado, llamó al esposo, 10 y le dijo: Todos sirven al principio el vino mejor; y cuando los convidados han bebido ya a satisfacción, sacan el más flojo: tú, al contrario, has reservado el buen vino para lo último.
  3. Meditación del día 3

    Bautismo, Caná, el Reino, la transfiguración, la Eucaristía. Son los años en que Jesús trabajó de cara al público.

    Los misterios luminosos los añadió Juan Pablo II en 2002, para que el rosario recorriera también la vida pública de Jesús. Entre ellos está Caná: una boda de pueblo, un problema práctico, una madre que se da cuenta antes que nadie de que se acabó el vino. Nada de templo ni de solemnidad. El primer signo de Jesús, según Juan, ocurre en una fiesta para salvar del ridículo a unos novios.

    María le dice a los sirvientes: «haced lo que él os diga». Es la única instrucción que da en todo el Evangelio, y es para gente que estaba trabajando. Los sirvientes llenan las tinajas, cargan el agua, hacen la parte pesada sin entender del todo.

    La fe no vive solo dentro de la iglesia. Vive en la oficina, en el bus, en la reunión de padres del colegio, en la junta de acción comunal. Ahí es donde se nota si uno es honrado con el dinero ajeno, si trata bien al que atiende la ventanilla, si da la cara cuando algo sale mal. Ese es el sitio de los misterios luminosos.

  4. Petición

    Que mi vida pública —el trabajo, el barrio—
    sea también sitio de fe.
    Amén.

  5. Oración final

    Dios te salve, Reina y Madre de misericordia…

    Virgen del Rosario,
    ruega por nosotros,
    y que esta oración sencilla
    nos acompañe hasta la hora de nuestra muerte.
    Amén.

Mañana toca el día 4. Vuelve a esta hora.