Día 6 de 9
Sexto día — Por los enfermos
Oración de todos los días
Virgen del Pilar,
que viniste a sostener a un apóstol desanimado:
sostén lo que en mi vida se está cayendo.No me quites el peso;
dame columna.
Amén.Lectura del día
25 En esto, una mujer que padecía flujo de sangre doce años hacía, 26 y había sufrido mucho en manos de varios médicos, y gastado toda su hacienda sin el menor alivio, antes lo pasaba peor: 27 oída la fama de Jesús, se llegó por detrás entre la muchedumbre de gente y tocó su ropa, 28 diciendo para consigo: Como llegue a tocar su vestido, sanaré. 29 En efecto, de repente, aquel manantial de sangre se le secó: y percibió en su cuerpo que estaba ya curada de su enfermedad. 30 Al mismo tiempo Jesús, conociendo la virtud que había salido de Él, vuelto a los circunstantes, decía: ¿Quién ha tocado mi vestido? 31 A lo que respondieron los discípulos: Estás viendo la gente que te comprime por todos lados, y dices: ¿Quién me ha tocado? 32 Mas Jesús proseguía mirando a todos lados, para distinguir la persona que había hecho esto. 33 Entonces la mujer, sabiendo lo que había experimentado en sí misma, medrosa y temblando, se acercó, y postrándose a sus pies le confesó toda la verdad, 34 Él entonces le dijo: Hija, tu fe te ha curado: vete en paz, y queda libre de tu mal. La hija de Jairo
Meditación del día 6
En el Pilar se pasa la mano por el manto y se reza por un enfermo. El gesto lleva siglos.
La mujer del Evangelio llevaba doce años enferma. Había ido a muchos médicos, se había gastado todo y estaba peor. Se acerca por detrás, entre la gente, y piensa: con solo tocarle el manto me curo. Jesús siente que alguien lo ha tocado y se detiene a buscarla. No le basta con que se cure: quiere mirarla a la cara.
En el Pilar la gente se acerca a tocar y besar la columna, y lo hace pensando en alguien enfermo. Ese gesto puede ser fe auténtica o puede volverse mecánico; la diferencia está en lo que lleva por dentro. La mujer del Evangelio no tocó por costumbre: tocó porque ya no tenía otra cosa.
Hoy di los nombres de tus enfermos uno por uno. Y no olvides a los que llevan años, como ella: los crónicos, los que ya nadie pregunta cómo siguen, los que gastan lo que no tienen en tratamientos. Jesús se paró por una mujer anónima entre la multitud. Ninguno de los tuyos es demasiado pequeño para él.
Petición
Cura a los enfermos que te encomiendo:
(dilos por su nombre).
Amén.Oración final
Dios te salve, María…
Virgen del Pilar, columna de nuestra fe:
ruega por nosotros,
sostén a los que no pueden más
y mantennos firmes en lo que hay que sostener.
Amén.
Mañana toca el día 7. Vuelve a esta hora.