Día 7 de 9

Séptimo día — Por España y por América

  1. Oración de todos los días

    Virgen del Pilar,
    que viniste a sostener a un apóstol desanimado:
    sostén lo que en mi vida se está cayendo.

    No me quites el peso;
    dame columna.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Hechos de los Apóstoles 2,5-11

    5 Había a la sazón en Jerusalén judíos piadosos y temerosos de Dios, de todas las naciones del mundo. 6 Divulgado, pues, este suceso, acudió una gran multitud de ellos, y quedaron atónitos al ver que cada uno oía hablar a los apóstoles en su propia lengua. 7 Así, pasmados todos, y maravillados, se decían unos a otros: ¿Por ventura, éstos que hablan, no son todos galileos?, 8 ¿pues cómo es que los oímos cada uno de nosotros hablar nuestra lengua nativa? 9 Partos, medos y elamitas, los moradores de Mesopotamia, de Judea, y de Capadocia, del Ponto, y del Asia, 10 los de Frigia, de Panfilia, y del Egipto, los de la Libia, confinante con Cirene, y los que han venido de Roma, 11 tanto judíos, como prosélitos, los cretenses y los árabes: los oímos hablar en nuestras propias lenguas las maravillas de Dios.
  3. Meditación del día 7

    La misma advocación se reza a los dos lados del Atlántico, en la misma lengua.

    El día de Pentecostés, en Jerusalén había gente de medio mundo: partos, medos, egipcios, romanos, árabes. Y cada uno oía hablar a los apóstoles en su propia lengua. Lo que se celebra ahí no es que todos hablen igual, sino que el mensaje llega a cada uno donde está.

    Entre España y América pasa algo parecido. Se reza a la Virgen del Pilar en Zaragoza, en Bogotá, en Buenos Aires y en Manila, con acentos distintos y palabras que no siempre significan lo mismo. Compartimos la lengua y la fe, y eso nos une más de lo que solemos reconocer. También compartimos heridas: la historia colonial, y hoy la migración, con millones de latinoamericanos que viven en España y que a veces son tratados como extraños en una tierra que habla su idioma.

    La petición pide paz y justicia para los pueblos que dicen su nombre en español. Empieza por cosas cercanas: cómo se habla del inmigrante en tu mesa, cómo se trata al que llega con otro acento.

  4. Petición

    Ruega por los pueblos que hablan tu nombre en español:
    danos paz y justicia.
    Amén.

  5. Oración final

    Dios te salve, María…

    Virgen del Pilar, columna de nuestra fe:
    ruega por nosotros,
    sostén a los que no pueden más
    y mantennos firmes en lo que hay que sostener.
    Amén.

Mañana toca el día 8. Vuelve a esta hora.