Día 6 de 9

Sexto día — Nuestros difuntos

  1. Oración de todos los días

    Virgen del Carmen, Madre del Carmelo,
    que prometiste tu amparo a quienes llevan tu escapulario:
    acógenos bajo tu manto.

    Acompáñanos en el trabajo, en el camino
    y en la hora en que tengamos que cruzar solos.
    Amén.

  2. Lectura del día

    2 Macabeos 12,43-46

    43 Y habiendo recogido en una colecta que mandó hacer, doce mil dracmas de plata, las envió a Jerusalén, a fin de que se ofreciese un sacrificio por los pecados de estos difuntos, teniendo, como tenía, buenos y religiosos sentimientos acerca de la resurrección 44 (pues si no esperara que los que habían muerto habían de resucitar, habría tenido por cosa superflua e inútil el rogar por los difuntos); 45 y porque consideraba que a los que habían muerto después de una vida piadosa, les estaba reservada una grande misericordia. 46 Es, pues, un pensamiento santo y saludable el rogar por los difuntos, a fin de que sean libres de las penas de sus pecados. Empátor, vencido, hace la paz
  3. Meditación del día 6

    La devoción del Carmen se une desde antiguo a la oración por los muertos: se le encomiendan los de la familia, uno por uno.

    Judas Macabeo hizo una colecta entre sus soldados y la mandó a Jerusalén para que se ofreciera un sacrificio por los compañeros muertos en batalla. El texto dice que lo hizo pensando en la resurrección. Es uno de los pasajes más antiguos de la Biblia sobre algo que hoy sigue haciendo cualquier familia católica: rezar por los suyos cuando ya no están.

    Rezar por los difuntos no es una costumbre triste. Es reconocer que el amor no se cortó con el entierro y que todavía podemos hacer algo por ellos. También sirve para los vivos: hay duelos que se quedan atascados, y nombrar a los muertos uno por uno, en voz alta, ayuda a soltarlos sin olvidarlos.

    Hoy, cuando digas sus nombres, no te limites a los de siempre. Incluye al abuelo que no conociste, al compañero que se mató en la carretera, al vecino que murió sin familia. Y si hay alguno con quien quedaron cosas pendientes, díselo también. La Virgen del Carmen sabe recibir esos recados.

  4. Petición

    Madre del Carmen, presenta a Dios a nuestros difuntos:
    (dilos por su nombre).
    Dales el descanso eterno.
    Amén.

  5. Oración final

    Dios te salve, María…

    Nuestra Señora del Carmen,
    flor del Carmelo, madre y hermosura del monte:
    ruega por nosotros ahora
    y en la hora de nuestra muerte.
    Amén.

Mañana toca el día 7. Vuelve a esta hora.