Día 7 de 9
Séptimo día — La hora de la muerte
Oración de todos los días
Virgen del Carmen, Madre del Carmelo,
que prometiste tu amparo a quienes llevan tu escapulario:
acógenos bajo tu manto.Acompáñanos en el trabajo, en el camino
y en la hora en que tengamos que cruzar solos.
Amén.Lectura del día
25 Estaban al mismo tiempo junto a la cruz de Jesús su madre y la hermana de su madre, María la de Cleofás, y María Magdalena. 26 Habiendo mirado, pues, Jesús a su madre y al discípulo que Él amaba, el cual estaba allí, dice a su madre: Mujer, ahí tienes a tu hijo. 27 Después dice al discípulo: Ahí tienes a tu madre. Y desde aquel punto encargóse de ella el discípulo, y la tuvo consigo en su casa.
Meditación del día 7
Se le pide asistencia para ese momento con una imagen muy humana: que esté ahí cuando toque, como está una madre.
Junto a la cruz no había apóstoles valientes; había unas cuantas mujeres y un discípulo. María estaba ahí, de pie, sin poder hacer nada más que acompañar. Y en ese momento Jesús la entrega a Juan y entrega a Juan a ella. La Iglesia ha leído siempre en esa escena que María nos acompaña también en nuestra hora.
Pensar en la propia muerte no es morboso; es de adultos. Implica cosas muy prácticas: arreglar papeles, pedir perdón a tiempo, decirle a la familia si quieres un sacerdote cuando estés grave, no dejar a los hijos peleados por una herencia.
Y hay otra cara. Hoy muchísima gente muere sola: en una UCI sin visitas, en una residencia, en la calle, en la ruta migratoria. Pedir que la Virgen los asista es justo, pero quizás también te toque ser tú el que se queda junto a la cama de alguien. Como Juan, que no hizo nada heroico: solo no se fue.
Petición
Cuando me llegue, no me dejes solo.
Y asiste hoy a los que se mueren sin nadie al lado.
Amén.Oración final
Dios te salve, María…
Nuestra Señora del Carmen,
flor del Carmelo, madre y hermosura del monte:
ruega por nosotros ahora
y en la hora de nuestra muerte.
Amén.
Mañana toca el día 8. Vuelve a esta hora.