Día 5 de 9
Quinto día — La oración escondida
Oración de todos los días
Virgen del Carmen, Madre del Carmelo,
que prometiste tu amparo a quienes llevan tu escapulario:
acógenos bajo tu manto.Acompáñanos en el trabajo, en el camino
y en la hora en que tengamos que cruzar solos.
Amén.Lectura del día
9 Llegado allá hizo asiento en una cueva, y dirigiéndole el Señor la palabra, le dijo: ¿Qué haces ahí, Elias? 10 A lo que respondió él: Me abraso de celo por Ti, ¡oh Señor Dios de los ejércitos!; porque los hijos de Israel han abandonado tu alianza, han destruido tus altares, han pasado a cuchillo tus profetas; he quedado yo solo, y me buscan para quitarme la vida. 11 Díjole el Señor: Sal fuera, y ponte sobre el monte en presencia del Señor; y he aquí que pasará el Señor, y delante de Él correrá un viento fuerte e impetuoso, capaz de trastornar los montes y quebrantar las peñas; no está el Señor en el viento. Después del viento vendrá un temblor de tierra; tampoco está el Señor en el terremoto. 12 Tras el terremoto, un fuego; no está el Señor en el fuego. Y tras el fuego, el soplo de un aura apacible y suave. 13 Habiendo oído esto Elias, cubrió su rostro con el manto, y, saliendo fuera, paróse a la puerta de la cueva, y de repente oye una voz que le dice: ¿Qué haces aquí, Elias?
Meditación del día 5
El Carmelo es la orden del silencio: santa Teresa, san Juan de la Cruz, santa Teresita. Gente que rezó sin que se viera.
El Carmelo es un monte de Israel, y la orden que lleva su nombre siempre ha mirado a Elías como a un padre. En este pasaje el profeta está escondido en una cueva, agotado y convencido de que se quedó solo. Dios no le habla en el viento que rompe piedras, ni en el terremoto, ni en el fuego. Le habla en un susurro.
Eso enseñaron después santa Teresa, san Juan de la Cruz y santa Teresita: que Dios no suele estar en el ruido. No hace falta irse a un convento para aprenderlo. Basta con apagar el teléfono diez minutos, sentarte en la cocina antes de que se despierten los demás o rezar en el bus sin mover los labios.
Muchos dejan de rezar porque no sienten nada, o porque creen que no saben hacerlo bien. La oración escondida no necesita palabras bonitas ni emoción. Elías se cubrió la cara con el manto y salió a la puerta: no dijo nada brillante. Estar ahí, y escuchar, ya era la oración.
Petición
Enséñame a rezar a solas,
sin esperar que se note ni que me salga bonito.
Amén.Oración final
Dios te salve, María…
Nuestra Señora del Carmen,
flor del Carmelo, madre y hermosura del monte:
ruega por nosotros ahora
y en la hora de nuestra muerte.
Amén.
Mañana toca el día 6. Vuelve a esta hora.