2 Macabeos 12

1 Concluidos estos tratados, se volvió Lisias para el rey, y los judíos se dedicaron a cultivar sus tierras.

2 Pero los oficiales del rey, que residían en el país, a saber, Timoteo, y Apolonio, hijo de Genneo, también Jerónimo y Demofonte, y además de éstos, Nicanor, gobernador de Chipre, no los dejaban vivir en paz ni sosiego. Significado La diferencia que se observa en el número de tropa y elefantes que leemos (1 Mac. 6, 30) puede provenir de que variaría casi cada día, atendida la calidad de aquel ejército compuesto de muchísimas naciones, y tropas auxiliares que llegaban de varios países, unas un día y otras otro; o también, o como formando distinto cuerpo

3 Mas los habitantes de Jope cometieron el siguiente atentado: Convidaron a los judíos que habitaban en aquella ciudad a entrar con sus mujeres e hijos en unos barcos que habían prevenido, como que no existía ninguna enemistad entre unos y otros. Significado Del Sumo Sacerdote que había comprado Antíoco Epifanes

4 Y habiendo condescendido en ello, sin tener la menor sospecha, pues vivían en paz, y la ciudad había hecho un público acuerdo a favor de ellos; así que se hallaron en alta mar, fueron arrojados al agua unos doscientos de ellos.

5 Luego que Judas tuvo noticia de esta crueldad contra los de su nación, mandó formar las armas a su gente, y después de invocar a Dios, justo juez,

6 marchó contra aquellos asesinos de sus hermanos, y de noche pegó fuego al puerto, quemó sus barcos, e hizo pasar a cuchillo a todos los que se habían escapado de las llamas.

7 Hecho esto, partió de allí con ánimo de volver de nuevo para exterminar enteramente todos los vecinos de Jope.

8 Pero habiendo entendido que también los de Jamnia meditaban hacer otro tanto con los judíos que moraban entre ellos,

9 los sorprendió igualmente de noche, y quemó el puerto con sus naves; de suerte que el resplandor de las llamas se veía desde Jerusalén, que dista de allí doscientos cuarenta estadios.

10 Y cuando, partido que hubo de Jamnia, había ya andado nueve estadios, avanzando contra Timoteo, le atacaron los árabes en número de cinco mil infantes y de quinientos caballos;

11 y trabándose un crudo combate, que con la protección de Dios le salió felizmente, el resto del ejército de los árabes, vencido, pidió la paz a Judas, prometiendo cederle pastos, y asistirle en todo lo demás.

12 Y Judas, creyendo que verdaderamente podían serle útiles muchas cosas, les concedió la paz; y hecho el tratado se volvieron los árabes a sus tiendas.

13 Después de esto atacó a una ciudad fuerte, llamada Casfín, rodeada de muros y de puentes, en la cual habitaba una turba de diferentes naciones.

14 Pero confiados los de dentro en la firmeza de sus muros, y en que tenían provisión de víveres, se defendían con flojedad, 2 MACABEOS y provocaban a Judas con dichos picantes, blasfemias, y expresiones detestables.

15 Mas el Macabeo, habiendo invocado al gran rey del universo, que en tiempo de Josué derribó de un golpe, sin arietes ni máquinas de guerra, los muros de Jericó, subió con gran denuedo sobre la muralla;

16 y tomada por voluntad del Señor la ciudad, hizo en ella una horrorosa carnicería: de tal suerte que un estanque vecino, de dos estadios de anchura, apareció teñido de sangre de los muertos.

17 Partieron de allí, y después de andados setecientos cincuenta estadios, llegaron a Caraca, donde habitaban los judíos llamados tubianeos.

18 Mas tampoco pudieron venir allí a las manos con Timoteo, quien se había vuelto sin poder hacer nada, dejando en cierto lugar una guarnición muy fuerte.

19 Pero Dositeo y Sosípatro, que mandaban las tropas en compañía del Macabeo, pasaron a cuchillo a diez mil hombres que Timoteo había dejado en aquella plaza.

20 Entretanto, el Macabeo, tomando consigo seis mil hombres, y distribuyéndolos en batallones, marchó contra Timoteo, que traía ciento veinte mil hombres de a pie, y dos mil quinientos de a caballo.

21 Luego que éste supo la llegada de Judas, envió delante las mujeres, los niños y el resto del bagaje a una fortaleza llamada Camión, que era inexpugnable, y de difícil entrada, a causa de los desfiladeros que era necesario pasar.

22 Mas al dejarse ver el primer batallón de Judas, se apoderó el terror de los enemigos, a causa de la presencia de Dios, que todo lo ve, y se pusieron en fuga uno tras de otro: de manera que el mayor daño le recibían de su propia gente, y quedaban heridos por sus propias espadas.

23 Judas los cargaba de recio, castigando a aquellos profanos; habiendo dejado tendidos a treinta mil de ellos.

24 El mismo Timoteo cayó en poder de los batallones de Dositeo y Sosípatro, a los cuales pidió con grande insistencia que le salvasen la vida, porque tenía prisioneros muchos padres y hermanos de los judíos; los cuales, muerto él, quedarían sin esperanza de salvar la suya.

25 Y habiéndoles dado palabra de restituirles los prisioneros, según lo estipulado, le dejaron ir sin hacerle mal, con la mira de salvar así a sus hermanos.

26 Hecho esto, volvió Judas contra Camión, en donde pasó a cuchillo a veinticinco mil hombres.

27 Después de la derrota y mortandad de los enemigos, dirigió Judas su ejército contra Efrón, ciudad fuerte, habitada por una multitud de gentes de diversas naciones: cuyas murallas estaban coronadas de robustos jóvenes que las defendían con valor, y además había dentro de ella muchas máquinas de guerra, y acopio de dardos.

28 Pero los judíos, invocando el auxilio del Todopoderoso, que con su poder quebranta las fuerzas de los enemigos, tomaron la ciudad, y dejaron tendidos en el suelo, a veinticinco mil hombres de los que en ella había.

29 Desde allí fueron a la ciudad de los escitas, distantes seiscientos estadios de Jerusalén;

30 pero asegurando los judíos que habitaban allí entre los escitopolitanos, que estas gentes los trataban bien, y que aun en el tiempo de sus desgracias se habían portado con ellos con toda humanidad,

31 les dio Judas las gracias; y habiéndolos exhortado a que en lo venidero mostrasen igual benevolencia a los de su nación, se volvió con los suyos a Jerusalén, por estar muy cercano el día solemne de Pentecostés.

32 Y pasada esta festividad, marcharon contra Gorgías, gobernador de la Idumea.

33 Salió, pues, Judas con tres mil infantes y cuatrocientos caballos;

34 y habiéndose trabado el combate, quedaron tendidos algunos pocos judíos en el campo de batalla.

35 Mas un cierto Dositeo, soldado de caballería de los Bacenor, hombre valiente, asió a Gorgías, y quería cogerle vivo, pero se arrojó sobre él un soldado de a caballo de los de Tracia, y le cortó un hombro, lo cual dio lugar a que Gorgías huyese a Maresa.

36 Fatigados ya los soldados que mandaba Esdrín con tan larga pelea, invocó Judas al Señor para que protegiese y dirigiese el combate:

37 y habiendo comenzado a cantar en alta voz himnos en su lengua nativa, puso en fuga a los soldados de Gorgías. Sacrificio por los difuntos

38 Reuniendo después Judas su ejército, pasó a la ciudad de Odollam, y llegado el día séptimo, se purificaron según el rito, y celebraron allí el sábado.

39 Al día siguiente fue Judas con su gente para traer los cadáveres de los que habían muerto, y enterrarlos con sus parientes en las sepulturas de sus familias,

40 Y encontraron debajo de la ropa de los que habían sido muertos algunas ofrendas de las consagradas a los ídolos que había en Jamnia, cosas prohibidas por la Ley de los judíos.; con lo cual conocieron todos evidentemente que esto había sido la causa de su muerte.

41 Por lo tanto, bendijeron a una los justos juicios del Señor, que había manifestado el mal que se quiso encubrir;

42 y en seguida poniéndose en oración rogaron a Dios que echase en olvido el delito que se había cometido. Al mismo tiempo el esforzadísimo Judas exhortaba al pueblo a que se conservase sin pecado, viendo delante de sus mismos ojos lo sucedido por causa de las culpas de los que 2 MACABEOS habían sido muertos.

43 Y habiendo recogido en una colecta que mandó hacer, doce mil dracmas de plata, las envió a Jerusalén, a fin de que se ofreciese un sacrificio por los pecados de estos difuntos, teniendo, como tenía, buenos y religiosos sentimientos acerca de la resurrección Significado En este importante pasaje se ve claramente la doctrina que enseña la Iglesia católica en orden al purgatorio y los sufragios por los difuntos

44 (pues si no esperara que los que habían muerto habían de resucitar, habría tenido por cosa superflua e inútil el rogar por los difuntos);

45 y porque consideraba que a los que habían muerto después de una vida piadosa, les estaba reservada una grande misericordia.

46 Es, pues, un pensamiento santo y saludable el rogar por los difuntos, a fin de que sean libres de las penas de sus pecados. Empátor, vencido, hace la paz Significado Aquellos soldados habían muerto peleando en defensa del culto de Dios, y de la vida y libertad de sus hermanos; y era de esperar que el Señor, habiendo castigado con la muerte temporal el pecado de apoderarse de las cosas consagradas a los ídolos, les hubiese dado un verdadero dolor de la culpa cometida. Por eso convenía ayudarlos con oraciones y sufragios

Toca ✦ junto a un versículo para leer su significado (notas de la edición de Torres Amat).