Día 4 de 9
Cuarto día — Los que trabajan con riesgo
Oración de todos los días
Virgen del Carmen, Madre del Carmelo,
que prometiste tu amparo a quienes llevan tu escapulario:
acógenos bajo tu manto.Acompáñanos en el trabajo, en el camino
y en la hora en que tengamos que cruzar solos.
Amén.Lectura del día
1 Cántico gradual. 2 Alcé mis ojos hacia los montes de Jerusdén, de donde me ha de venir el socorro. 3 Mi socorro viene del Señor que crió el cielo y la tierra. 4 No permitirá que resbalen tus pies, ¡oh alma mía!, ni se adormecerá aquel que te está guardando. 5 No por cierto, no se adormecerá, ni dormirá el que guarda a Israel. 6 El Señor es el que te custodia: el Señor está a tu lado para defenderte. 7 Ni de día el sol te quemará, ni de noche te dañará la luna. 8 El Señor te preservará de todo mal. Guardará el Señor tu alma.
Meditación del día 4
Lo mismo vale para quien se sube a un andamio, baja a una mina, conduce de noche o entra en un incendio.
«No se dormirá el que te guarda.» El salmo lo rezaban los peregrinos cuando subían a Jerusalén por caminos con bandidos y sol que quemaba. Hoy lo podría rezar el obrero que se sube a un andamio sin arnés, el minero de socavón, el camionero que lleva catorce horas al volante, la enfermera del turno de noche, el repartidor en moto bajo la lluvia.
Pedir que Dios los guarde está bien. Pero la petición de hoy añade algo incómodo: que donde no se cuide la seguridad, se cuide. Muchos accidentes no son mala suerte; son el casco que no se compró, el turno que se alargó, la norma que se saltó para ahorrar. Si tienes gente a tu cargo, esta oración te pregunta directamente a ti.
Y si eres tú quien trabaja con riesgo, no te hagas el valiente. Pedir el equipo, negarte a lo que es peligroso, descansar cuando toca, también es una forma de confiar en Dios: él te guarda, y tú no le complicas el trabajo.
Petición
Madre mía, que todos vuelvan hoy a su casa.
Y donde no se cuide la seguridad, que se cuide.
Amén.Oración final
Dios te salve, María…
Nuestra Señora del Carmen,
flor del Carmelo, madre y hermosura del monte:
ruega por nosotros ahora
y en la hora de nuestra muerte.
Amén.
Mañana toca el día 5. Vuelve a esta hora.