Salmos 120

1 Cántico gradual.

2 Alcé mis ojos hacia los montes de Jerusdén, de donde me ha de venir el socorro.

3 Mi socorro viene del Señor que crió el cielo y la tierra.

4 No permitirá que resbalen tus pies, ¡oh alma mía!, ni se adormecerá aquel que te está guardando.

5 No por cierto, no se adormecerá, ni dormirá el que guarda a Israel.

6 El Señor es el que te custodia: el Señor está a tu lado para defenderte.

7 Ni de día el sol te quemará, ni de noche te dañará la luna.

8 El Señor te preservará de todo mal. Guardará el Señor tu alma.

9 El Señor te guardará en todos los pasos de tu vida, desde ahora y para siempre.

De qué trata este capítulo

Canto de peregrinación (salmo 121 en la numeración hebrea) que expresa la confianza del viajero en la protección de Dios. El peregrino levanta los ojos a los montes y se pregunta de dónde vendrá su ayuda; la respuesta es que viene del Señor, creador del cielo y de la tierra (versículos 2 y 3).

El resto del salmo es una bendición que asegura que Dios no deja tropezar el pie y que el guardián de Israel no duerme ni reposa (versículos 4 y 5). Está a la derecha como sombra protectora, de modo que ni el sol de día ni la luna de noche harán daño (versículos 6 y 7). Le guardará de todo mal, en sus idas y venidas, ahora y siempre (versículos 8 y 9).

Este capítulo en la misa

Pasajes de este capítulo se proclaman en 2 celebraciones del año litúrgico: