Día 3 de 9
Tercer día — Los que van a la mar
Oración de todos los días
Virgen del Carmen, Madre del Carmelo,
que prometiste tu amparo a quienes llevan tu escapulario:
acógenos bajo tu manto.Acompáñanos en el trabajo, en el camino
y en la hora en que tengamos que cruzar solos.
Amén.Lectura del día
25 Los que surcan el mar en naves, y están maniobrando en medio de tantas aguas, 26 ésos han visto las obras del Señor, y sus maravillas en el profundo del mar. 27 Dijo, y sopló el viento tempestuoso, y encrespáronse las olas: 28 suben hasta los cielos, y bajan hasta los abismos. En medio de estas angustias desfallecía el alma de ellos. 29 Llenos de turbación vacilaban como beodos, y se desvaneció toda su sabiduría. 30 Pero clamaron al Señor en la tribulación, y los sacó de sus apuros. 31 Cambió el huracán en viento suave, y calmaron las olas del mar.
Meditación del día 3
Es patrona de los marineros porque de eso viven pueblos enteros y porque el mar se cobra gente cada año.
Este salmo lo podría haber escrito un pescador de Tumaco o de Galicia: olas que suben al cielo, estómagos revueltos, la sabiduría que no sirve de nada cuando el mar se encrespa. Y luego el grito, y la calma. Los que viven del mar no tienen que imaginarse nada de esto; lo han vivido o lo han oído contar en el muelle.
Por eso la Virgen del Carmen sale en barca en tantos puertos. No es folclor: es la oración de gente que sabe que cada salida puede ser la última. Y detrás de cada lancha hay una mujer, una madre o unos hijos que miran la hora y el cielo.
Hoy reza por ellos, pero también por lo que les hace falta en tierra: chalecos, radios que funcionen, precios justos por lo que pescan, que no tengan que salir con mal tiempo porque si no salen no comen. El salmo dice que clamaron y fueron escuchados. Una parte de esa respuesta, en este siglo, también nos toca a los que estamos en la orilla.
Petición
Guarda a los que hoy están faenando,
a los pescadores, a los de los barcos largos,
y a las familias que los esperan en el puerto.
Amén.Oración final
Dios te salve, María…
Nuestra Señora del Carmen,
flor del Carmelo, madre y hermosura del monte:
ruega por nosotros ahora
y en la hora de nuestra muerte.
Amén.
Mañana toca el día 4. Vuelve a esta hora.