Día 8 de 9

Octavo día — La vigilia de la noche

  1. Oración de todos los días

    Virgen de la Altagracia,
    madre protectora del pueblo dominicano:
    ponte delante de nosotros.

    Cuida esta casa, este trabajo y esta isla.
    Que no nos falte el pan
    ni la decencia para ganarlo.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Lucas 12,35-38

    35 Estad con vuestras ropas ceñidas a la cintura, y tened en vuestras manos las luces ya encendidas, 36 semejante a los criados que aguardan a su amo cuando vuelve de asistir a una boda, a fin de abrirle prontamente, luego que llegue y llame a la puerta. 37 Dichosos aquellos siervos a los cuales el amo al venir encuentra así velando: en verdad os digo que arregazándose él su vestido, los hará sentar a la mesa, y se pondrá a servirles. 38 Y si viene a la segunda vela, o viene a la tercera, y los halla así prontos, dichosos son tales criados.
  3. Meditación del día 8

    La noche del 20 se llena la basílica y no se duerme. Velar es una forma antigua de querer.

    Jesús habla de unos criados que esperan a su señor de noche, con la túnica ceñida y las lámparas encendidas, sin saber a qué hora llegará. Y les promete algo increíble: el señor se pondrá a servirles la mesa. Velar no es aburrirse esperando; es estar listos para recibir.

    La noche del 20 de enero la basílica de Higüey se llena y la gente no duerme. Llegan caminando desde lejos, cantan, rezan, esperan la madrugada de la fiesta. Esa vigilia es una forma antigua de oración que la Iglesia conserva sobre todo en la Pascua, y que el pueblo nunca ha olvidado.

    En la vida diaria también hay vigilias: la madre que no se duerme hasta oír la llave del hijo adolescente, el hijo que pasa la noche junto a la cama de su padre en el hospital, la esposa que espera noticias del marido en el camión. Son noches en que nadie aplaude y se sostiene a la familia con el solo hecho de estar despierto. Pídele a la Virgen poder velar así, sin rencor por el sueño perdido.

  4. Petición

    Que sepa velar por los míos:
    estar despierto cuando me necesiten.
    Amén.

  5. Oración final

    Dios te salve, María…

    Nuestra Señora de la Altagracia,
    madre protectora del pueblo dominicano:
    ruega por nosotros y guarda nuestra tierra.
    Amén.

Mañana toca el día 9. Vuelve a esta hora.