Día 5 de 9

Quinto día — Los pequeños sacrificios

  1. Oración de todos los días

    Nuestra Señora de Fátima,
    que pediste el rosario por la paz:
    aquí lo traigo, aunque sea distraído.

    Por los que están en guerra hoy,
    por los que la hacen y por los que la sufren,
    Madre, ruega por nosotros.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Mateo 6,1-6

    1 Guardaos bien de hacer vuestras obras buenas en presencia de los hombres, con el fin de que os vean: de otra manera no recibiréis su galardón de vuestro Padre, que está en los cielos. 2 Y así, cuando das limosna, no quieras publicarla a son de trompeta, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, a fin de ser honrados de los hombres. En verdad os digo que ya recibieron su recompensa. 3 Mas tú, cuando das limosna, haz que tu mano izquierda no perciba lo qué hace tu derecha: 4 para que tu limosna quede oculta, y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. 5 Asimismo, cuando oráis, no habéis de ser como los hipócritas, que de propósito se ponen a orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres; en verdad os digo que ya recibieron su recompensa. 6 Tú, al contrario, cuando hubieres de orar, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora en secreto a tu Padre, SAN MATEO y tu Padre, que ve lo secreto, te premiará.
  3. Meditación del día 5

    Los pastorcitos ofrecían cosas mínimas: no beber agua con calor, callarse una queja. Menudo y verdadero.

    Jesús pide hacer el bien sin trompetas: que la mano izquierda no se entere de lo que hace la derecha. Los pastorcitos, según contó Lucía en sus memorias, daban su merienda a otros niños más pobres o a las ovejas y se aguantaban la sed en el calor del verano. Nadie lo sabía. Era su manera de unirse a lo que se les había pedido.

    Hay que tener cuidado: el sacrificio no consiste en hacerse daño ni en dejar de cuidarse. Unos niños de siete años no entendían de proporción, y no hace falta copiarlos al pie de la letra. Lo que sí se puede copiar es el tamaño de lo que ofrecían: cosas mínimas, de cada día.

    Callarte la respuesta hiriente en el grupo de la familia. Escuchar hasta el final a la persona mayor que repite la misma historia. Ceder el asiento sin esperar las gracias. Si lo cuentas, ya cobraste. Hecho en lo escondido, cada uno de esos gestos se vuelve oración.

  4. Petición

    Enséñame a ofrecer lo pequeño de hoy
    sin contárselo a nadie.
    Amén.

  5. Oración final

    Dios te salve, María…

    Oh María, concebida sin pecado,
    ruega por nosotros que recurrimos a ti.

    Nuestra Señora del Rosario de Fátima,
    ruega por la paz del mundo
    y por la conversión de nuestros corazones.
    Amén.

Mañana toca el día 6. Vuelve a esta hora.