Día 5 de 9
Quinto día — Por los que emigran
Oración de todos los días
Virgen de Copacabana,
madre de Bolivia:
tú saliste de las manos tercas de un hombre
al que nadie le tenía fe.Dame esa terquedad buena
para seguir intentando lo que tengo que hacer.
Amén.Lectura del día
1 Salmo de David, para Jeremías. 2 En las márgenes de los ríos del país de Babilonia, allí nos sentábamos, y nos poníamos a llorar, acordándonos de ti, ¡oh Sión! 3 Allí colgamos de los sauces nuestros músicos instrumentos. 4 Los mismos que nos habían llevado esclavos, nos pedían que les cantásemos nuestros cánticos; los que nos habían arrebatado de nuestra patria, decían: Cantadnos algún himno de los que cantabais en Sión. 5 ¿Cómo hemos de cantar los cánticos del Señor (les respondimos) en tierra extraña? 6 ¡Ah! Si me olvidare yo de ti, ¡oh Jerusalén!, entregada sea al olvido, seca quede mi mano diestra.
Meditación del día 5
Muchos bolivianos trabajan lejos, en otro país, mandando dinero a casa.
«Junto a los ríos de Babilonia nos sentábamos a llorar». Es el salmo de los desterrados, de los que viven lejos de su tierra y a los que encima les piden que canten como si nada. Colgaron las arpas en los sauces porque no les salía la música en tierra extraña.
Muchos bolivianos conocen ese salmo sin haberlo leído. Trabajan en talleres de Buenos Aires, en el campo de Chile, en la construcción en España, y mandan cada mes lo que pueden para que en casa haya comida y estudio. En muchas ciudades donde viven hay una fiesta a la Virgen de Copacabana o de Urkupiña: es su manera de no olvidar Jerusalén.
Migrar no es solo irse. Es perderse cumpleaños, enterarse por videollamada de que murió la abuela, ver crecer a los hijos en una pantalla. Y quedarse tampoco es fácil: los abuelos que crían nietos, la esposa que sostiene la casa sola. Hoy se reza por los dos lados de la distancia, y por los que en el país de llegada pagan menos al migrante porque saben que no se va a quejar.
Petición
Acompaña a los que están fuera
y a los que los esperan.
Amén.Oración final
Dios te salve, María…
Nuestra Señora de Copacabana, patrona de Bolivia:
ruega por este pueblo tuyo,
por los que trabajan la tierra y bajan a la mina,
y por los que están lejos de casa.
Amén.
Mañana toca el día 6. Vuelve a esta hora.