Salmos 136

1 Salmo de David, para Jeremías.

2 En las márgenes de los ríos del país de Babilonia, allí nos sentábamos, y nos poníamos a llorar, acordándonos de ti, ¡oh Sión!

3 Allí colgamos de los sauces nuestros músicos instrumentos.

4 Los mismos que nos habían llevado esclavos, nos pedían que les cantásemos nuestros cánticos; los que nos habían arrebatado de nuestra patria, decían: Cantadnos algún himno de los que cantabais en Sión.

5 ¿Cómo hemos de cantar los cánticos del Señor (les respondimos) en tierra extraña?

6 ¡Ah! Si me olvidare yo de ti, ¡oh Jerusalén!, entregada sea al olvido, seca quede mi mano diestra.

7 Pegada quede al paladar la lengua mía, si no me acordare de ti, si no me propusiere a Jerusalén por el primer objeto de mi alegría.

8 Acuérdate, ¡oh Señor!, de los hijos de Edom, los cuales en el día de la ruina de Jerusalén decían: Arrasadla, arrasadla hasta los cimientos.

9 ¡Desventurada ciudad de Babilonia! Afortunado sea aquel que te diere el pago que nos has hecho tú padecer a nosotros.

10 Dichoso sea aquel que ha de coger algún día en sus manos a tus chiquitos y estrellarlos contra una peña.