Día 7 de 9

Séptimo día — Por los enfermos

  1. Oración de todos los días

    Virgen de Caacupé, Virgencita azul,
    madre del Paraguay:
    aquí estoy con lo que traigo.

    Tú naciste de una promesa hecha en el miedo.
    Ayúdame a cumplir las mías
    y a no olvidar lo que prometí cuando tuve miedo.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Marcos 5,25-34

    25 En esto, una mujer que padecía flujo de sangre doce años hacía, 26 y había sufrido mucho en manos de varios médicos, y gastado toda su hacienda sin el menor alivio, antes lo pasaba peor: 27 oída la fama de Jesús, se llegó por detrás entre la muchedumbre de gente y tocó su ropa, 28 diciendo para consigo: Como llegue a tocar su vestido, sanaré. 29 En efecto, de repente, aquel manantial de sangre se le secó: y percibió en su cuerpo que estaba ya curada de su enfermedad. 30 Al mismo tiempo Jesús, conociendo la virtud que había salido de Él, vuelto a los circunstantes, decía: ¿Quién ha tocado mi vestido? 31 A lo que respondieron los discípulos: Estás viendo la gente que te comprime por todos lados, y dices: ¿Quién me ha tocado? 32 Mas Jesús proseguía mirando a todos lados, para distinguir la persona que había hecho esto. 33 Entonces la mujer, sabiendo lo que había experimentado en sí misma, medrosa y temblando, se acercó, y postrándose a sus pies le confesó toda la verdad, 34 Él entonces le dijo: Hija, tu fe te ha curado: vete en paz, y queda libre de tu mal. La hija de Jairo
  3. Meditación del día 7

    La llaman Virgen de los Milagros, y en su camarín se dejan muletas y fotos.

    La mujer del flujo de sangre llevaba doce años enferma, había gastado todo en médicos y estaba peor. Se acerca por detrás, sin hacerse notar, convencida de que le basta tocar el manto. Y Jesús no deja que se vaya escondida: la busca, la mira y le dice «hija», delante de todos.

    En el camarín de la Virgen de Caacupé se dejan muletas, fotos y placas de agradecimiento. Para quien está enfermo, esos objetos dicen algo sencillo: alguien antes que yo pidió y fue escuchado. Es una fe concreta que no hay que despreciar. Pero tampoco hay que confundirla con dejar el tratamiento o con abandonar al médico: Dios actúa también a través de la medicina.

    Esta mujer, además, cargaba la vergüenza: su enfermedad la apartaba de los demás. Hay enfermedades así hoy, de las que no se habla: la depresión, las adicciones, el VIH, el cáncer que uno esconde por no preocupar. Hoy, al nombrar a tus enfermos, piensa también en cómo acercarte a ellos sin juzgarlos.

  4. Petición

    Madre, sana a los enfermos que te encomiendo:
    (dilos por su nombre).
    Amén.

  5. Oración final

    Dios te salve, María…

    Virgen de los Milagros de Caacupé,
    madre del pueblo paraguayo:
    ruega por nosotros ahora y siempre.
    Amén.

Mañana toca el día 8. Vuelve a esta hora.