Día 4 de 9

Cuarto día — Por los que perdieron su oficio

  1. Oración de todos los días

    Amatxu de Begoña,
    madre de esta villa:
    desde tu colina se ve todo lo nuestro.

    Mira a los que trabajan, a los que ya no trabajan
    y a los que están enfermos en esta casa.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Mateo 20,1-7

    1 El reino de los cielos se parece a un padre de familias, que al romper el día salió a alquilar jornaleros para su viña, 2 y ajustándose con ellos en un denario por día, enviólos a su viña. 3 Saliendo después cerca de la hora de tercia, se encontró con otros que estaban mano sobre mano en la plaza, 4 y díjoles: Andad también vosotros a mi viña, y os daré lo que sea justo. 5 Y ellos fueron. Otras dos veces salió a eso de la hora sexta y a la hora de nona, e hizo lo mismo. 6 Finalmente, salió cerca de la hora undécima, y vio a otros que estaban todavía sin hacer nada, y les dijo: ¿Cómo os sentáis aquí ociosos todo el día? 7 Respondiéronle: Es que nadie nos ha alquilado. Díjoles: Pues id también vosotros a mi viña.
  3. Meditación del día 4

    Cuando cierra una industria, un barrio entero se queda sin saber qué hacer.

    El dueño de la viña sale una y otra vez a la plaza y encuentra hombres parados. Les pregunta por qué están ahí todo el día sin hacer nada, y la respuesta es seca: porque nadie nos ha contratado. No dicen que sean vagos. Dicen que nadie los ha llamado. Jesús pone esa frase en boca de jornaleros que esperan en la plaza, una escena que en su tiempo se veía cada mañana.

    En los años ochenta la reconversión industrial cerró astilleros y altos hornos en la margen izquierda de la ría, y barrios enteros se quedaron sin saber qué hacer. Hubo depresiones, alcoholismo, heroína y una generación que se sintió sobrante. Hoy pasa en otros sitios: cierres de fábricas, empleos sustituidos por máquinas, gente de cincuenta y tantos a la que nadie contrata. Perder el oficio no es solo perder un sueldo; es perder el sitio en el mundo. Si conoces a alguien así, no le digas que se reinvente como si fuera fácil. Pregúntale cómo está y, si puedes, sal a la plaza a llamarlo.

  4. Petición

    Da salida a los que se quedaron sin oficio
    y valor para aprender otro.
    Amén.

  5. Oración final

    Dios te salve, María…

    Amatxu de Begoña,
    madre de Bizkaia:
    ruega por nosotros,
    por los que trabajan y por los que sufren.
    Amén.

Mañana toca el día 5. Vuelve a esta hora.