Día 3 de 9

Tercer día — Por los trabajadores del hierro

  1. Oración de todos los días

    Amatxu de Begoña,
    madre de esta villa:
    desde tu colina se ve todo lo nuestro.

    Mira a los que trabajan, a los que ya no trabajan
    y a los que están enfermos en esta casa.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Eclesiástico 38,28-32

    28 Así, todo menestral y arquitecto, que trabaja día y noche, y el que graba las figuras en los sellos, y con tesón va formando varias figuras, tiene su corazón atento a imitar el dibujo, y a fuerza de vigilias perfecciona su obra. 29 Así el herrero, sentado junto al yunque, está atento al hierro que está trabajando: el vaho del fuego tuesta sus carnes, y está luchando con los ardores de la fragua: 30 el estruendo del martillo le aturde los oídos, y tiene fijos sus ojos en el modelo de su obra; 31 su corazón atiende a acabar las obras, y con su desvelo las pule y les da la última mano. 32 Así el alfarero, sentado a su labor, gira con sus pies la rueda, siempre cuidadoso de lo que tiene entre manos; y llevando cuenta de todo lo que labra.
  3. Meditación del día 3

    Generaciones de altos hornos, astilleros y minas. Trabajos que daban de comer y gastaban cuerpos.

    El Eclesiástico describe al herrero sentado junto al yunque: el vaho del fuego le reseca la piel, el martillo le aturde los oídos, tiene los ojos fijos en el molde y no descansa hasta terminar. Junto a él, el alfarero que gira la rueda con los pies. Unos versos más adelante el autor dirá que sin ellos no se construiría ninguna ciudad. La Biblia mira con respeto el trabajo de las manos, y también ve lo que le cuesta al cuerpo.

    Bizkaia ha vivido del hierro durante más de un siglo: minas, altos hornos, astilleros a orillas de la ría. Ese trabajo levantó Bilbao y dio de comer a miles de familias venidas de toda España. También dejó pulmones dañados, espaldas rotas, accidentes y viudas jóvenes. Agradecer el trabajo no significa romantizarlo. Hoy reza por los que siguen trabajando con el cuerpo —en la construcción, en el campo, en almacenes— y pregúntate si en tu empresa o tu casa alguien está pagando con su salud lo que tú ahorras.

  4. Petición

    Bendice a los que trabajan con las manos
    y acuérdate de los que se dejaron la salud en ello.
    Amén.

  5. Oración final

    Dios te salve, María…

    Amatxu de Begoña,
    madre de Bizkaia:
    ruega por nosotros,
    por los que trabajan y por los que sufren.
    Amén.

Mañana toca el día 4. Vuelve a esta hora.