Día 7 de 9

Séptimo día — Lo que no se entiende

  1. Oración de todos los días

    Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

    Dios que eres tres y uno,
    no te entiendo y te rezo.
    Que mi vida no sea solitaria como yo la haría,
    sino compartida como eres tú.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Romanos 11,33-36

    33 ¡Oh profundidad de los tesoros de la sabiduría, y de la ciencia de Dios: cuan incomprensibles son sus juicios, cuan insondables sus caminos! 34 Porque, ¿quién ha conocido los designios del Señor?. O, ¿quién fue su consejero? 35 O, ¿quién es el que le dio a Él primero alguna cosa, para que pretenda ser por ello recompensado? 36 Todas las cosas son de Él, y todas son por Él, y todas existen en Él: a Él sea la gloria por siempre jamás. Amén. Deberes para con Dios
  3. Meditación del día 7

    Se puede rezar lo que no se comprende. La fe no es una lista de cosas resueltas.

    Pablo, que había pasado tres capítulos intentando explicar los planes de Dios, termina rindiéndose con una exclamación: qué abismo de riqueza, de sabiduría y de conocimiento, qué insondables sus decisiones. No es que se le acabaran los argumentos. Es que llegó a un punto en que lo único que cabía era adorar.

    La Trinidad no se entiende, y la Iglesia nunca ha dicho que se entienda. Hay una historia, atribuida por la tradición a san Agustín, de un niño que quería meter el mar en un hoyo en la arena. Sea o no histórica, dice bien lo que pasa cuando uno quiere encerrar a Dios en una explicación.

    Hay personas que creen que tener dudas es perder la fe, y se angustian porque no pueden responder a todo. No es así. La fe convive con preguntas abiertas: por qué sufren los inocentes, qué pasa después de la muerte, cómo puede Dios ser uno y tres. Se puede seguir rezando con esas preguntas sin resolver. Lo que mata la fe no es la duda, es dejar de buscar.

  4. Petición

    Que sepa vivir con preguntas abiertas
    sin dejar de creer.
    Amén.

  5. Oración final

    Santo, Santo, Santo es el Señor,
    Dios del universo.

    Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
    Como era en el principio, ahora y siempre,
    por los siglos de los siglos.
    Amén.

Mañana toca el día 8. Vuelve a esta hora.