Día 2 de 9

Segundo día — El Padre

  1. Oración de todos los días

    Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

    Dios que eres tres y uno,
    no te entiendo y te rezo.
    Que mi vida no sea solitaria como yo la haría,
    sino compartida como eres tú.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Romanos 8,14-17

    14 Siendo cierto que los que se rigen por el espíritu de Dios, esos son hijos de Dios. 15 Porque no habéis recibido el espíritu de servidumbre para obrar todavía solamente por temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción de hijos, en virtud del cual clamamos con toda confianza: Abba, esto es, ¡Oh Padre mío! 16 Y con razón; porque el mismo espíritu de Dios está dando testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. 17 Y siendo hijos, somos también herederos: herederos de Dios, y coherederos con Cristo: con tal, no obstante, que padezcamos con Él, a fin de que seamos con Él glorificados.
  3. Meditación del día 2

    Jesús enseñó a llamar padre a Dios, y con una palabra doméstica. Eso fue lo escandaloso.

    Pablo escribe en griego, pero deja una palabra en arameo, la lengua de Jesús: «Abbá». Es la forma en que un niño de Galilea llamaba a su papá en casa. Que Jesús rezara así fue lo escandaloso, y que nos enseñara a hacer lo mismo fue todavía más. Pablo lo contrapone a un «espíritu de esclavos» que vive con miedo.

    Mucha gente creció con la imagen de un Dios que vigila para castigar: el que ve todo lo malo, el que manda enfermedades por los pecados, el que está esperando el error. A veces esa imagen se parece demasiado al papá que se tuvo, el que gritaba, el que se iba, el que pegaba. No es fácil llamar Padre a Dios cuando la palabra padre duele.

    Si es tu caso, no hace falta forzarte. El Padre del que habla Jesús no se parece al peor recuerdo que tengas, sino al padre de la parábola que corre a abrazar al hijo que vuelve. Se puede ir corrigiendo la imagen poco a poco, y pedir ayuda, incluso a un psicólogo, si la herida es honda. También eso es dejarse curar.

  4. Petición

    Padre, cúrame la idea de que eres un juez,
    si la llevo dentro.
    Amén.

  5. Oración final

    Santo, Santo, Santo es el Señor,
    Dios del universo.

    Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
    Como era en el principio, ahora y siempre,
    por los siglos de los siglos.
    Amén.

Mañana toca el día 3. Vuelve a esta hora.