Día 1 de 9

Primer día — La señal de la cruz

  1. Oración de todos los días

    Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

    Dios que eres tres y uno,
    no te entiendo y te rezo.
    Que mi vida no sea solitaria como yo la haría,
    sino compartida como eres tú.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Mateo 28,16-20

    16 Mas los once discípulos partieron para Galilea, al monte que Jesús les había señalado. 17 Y allí, al verle, le adoraron; si bien algunos tuvieron sus dudas. 18 Entonces, Jesús, acercándose, les habló en estos términos: A Mí se me ha dado toda potestad en el cielo y en la tierra: 19 id, pues, e instruid a todas las naciones, bautizándolas en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo: 20 enseñándolas a observar todas las cosas que Yo os he mandado: Y estad ciertos que Yo mismo estaré continuamente con vosotros hasta la consumación de los siglos.
  3. Meditación del día 1

    El gesto más repetido del cristiano es trinitario. Se empieza por ahí: en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

    La fórmula que usamos al santiguarnos sale de aquí, de las últimas palabras de Jesús en el evangelio de Mateo: bautizar en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Y un detalle que se suele pasar por alto: el evangelista anota que, al verlo, algunos todavía dudaban. Jesús les encarga la misión igual, con dudas incluidas.

    La señal de la cruz se hace al levantarse, al pasar frente a una iglesia, antes de un partido, al salir de casa en moto. Muchas veces sin pensar, como quien toca madera. Ahí está el riesgo: que el gesto más cristiano se vuelva un amuleto contra la mala suerte. La cruz no protege por arte de magia; recuerda a quién pertenece uno.

    Hoy intenta hacerla despacio, una sola vez, poniendo atención en cada palabra. En el nombre: no en el mío, ni en el de mi suerte. Del Padre, del Hijo, del Espíritu Santo: tres maneras de estar Dios cerca. Y la última frase del pasaje para llevarse a casa: yo estoy con ustedes todos los días.

  4. Petición

    Que no me santigüe por costumbre
    sino sabiendo lo que digo.
    Amén.

  5. Oración final

    Santo, Santo, Santo es el Señor,
    Dios del universo.

    Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
    Como era en el principio, ahora y siempre,
    por los siglos de los siglos.
    Amén.

Mañana toca el día 2. Vuelve a esta hora.