Día 7 de 9
Séptimo día — Los crucificados de hoy
Oración de todos los días
Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos,
porque por tu santa cruz redimiste al mundo.Señor, de lo peor que le hicieron a un hombre
sacaste la salvación de todos.
Haz algo parecido con lo mío.
Amén.Lectura del día
3 despreciado, y el desecho de los hombres, varón de dolores, y que sabe lo que es padecer; y su rostro como cubierto de vergüenza y afrentado; por lo que no hicimos ningún caso de Él. 4 Es verdad que Él mismo tomó sobre sí nuestras dolencias y pecados, y cargó con nuestras penalidades; pero nosotros le reputamos como un leproso, y como un hombre herido de la mano de Dios y humillado. 5 Siendo así que por causa de nuestras iniquidades fue Él llagado, y despedazado por nuestras maldades; el castigo de que debía nacer nuestra paz con Dios descargó sobre Él, y con sus cardenales fuimos nosotros curados. 6 Como ovejas descarriadas hemos sido todos nosotros; cada cual se desvió de la senda del Señor para seguir su propio camino, y a Él solo le ha cargado el Señor sobre las espaldas la iniquidad de todos nosotros. 7 Fue ofrecido en sacrificio porque Él mismo lo quiso; y no abrió su boca para quejarse; conducido será a la muerte sin resistencia suya, como va la oveja al matadero; ISAÍAS y guardará silencio, sin abrir siquiera su boca, como el corderito que está mudo delante del que le esquila.
Meditación del día 7
Hay gente crucificada ahora mismo: en guerras, en cárceles, en trabajos que matan.
Isaías describe a un siervo de Dios despreciado, «varón de dolores», del que nadie hacía caso. Lo tuvieron por herido de la mano de Dios, cuando en realidad cargaba con los dolores de otros. Fue llevado como oveja al matadero, sin abrir la boca. Los cristianos han visto en este texto el retrato de Cristo crucificado.
Pero también es el retrato de mucha gente hoy: los presos en cárceles hacinadas y sin juicio, los civiles en guerras que deciden otros, los trabajadores de minas ilegales y fábricas donde se muere joven, los niños reclutados, las mujeres explotadas por redes de trata, los migrantes que mueren en el desierto o en el mar. Gente de la que se aparta la mirada, como dice el profeta, porque mirarla obliga a algo.
La petición de hoy es concreta: bajar a alguno de su cruz. No a todos, que eso no está en tus manos, pero sí a alguno. Puede ser apoyar a quienes trabajan con presos, dar un empleo digno, denunciar una explotación que conoces, escuchar a un refugiado. Cada persona que baja de su cruz es una prueba pequeña de que el sufrimiento no tiene la última palabra.
Petición
Acuérdate de los crucificados de hoy
y hazme bajar a alguno de su cruz.
Amén.Oración final
Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos,
porque por tu santa cruz redimiste al mundo.Salve, cruz santa,
única esperanza nuestra:
danos fuerza en la prueba
y paz en la hora de la muerte.
Amén.
Mañana toca el día 8. Vuelve a esta hora.