Día 8 de 9

Octavo día — La cruz vacía

  1. Oración de todos los días

    Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos,
    porque por tu santa cruz redimiste al mundo.

    Señor, de lo peor que le hicieron a un hombre
    sacaste la salvación de todos.
    Haz algo parecido con lo mío.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Marcos 16,1-7

    1 Y pasado el sábado, María Magdalena y María, madre de Santiago, y Salomé, compraron aromas para ir a embalsamar a Jesús. 2 Y, partiendo muy de madrugada el primer día de la semana, llegaron al sepulcro salido el sol. 3 Y se decían una a otra: ¿Quién nos quitará la piedra de la entrada del sepulcro? 4 Mas, echando la vista, repararon que la piedra estaba apartada, la cual realmente era muy grande. 5 Y entrando en el sepulcro o cueva sepulcral se hallaron con un joven sentado al lado derecho, vestido de un blanco ropaje, y se quedaron pasmadas. 6 Pero él les dijo: No tenéis que asustaros: vosotras venís a buscar a Jesús Nazareno, que fue crucificado: ya resucitó, no está aquí, mirad el lugar donde le pusieron. 7 Pero id, y decid a sus discípulos, y a Pedro, que Él irá delante de vosotros a Galilea, donde le veréis, según que os tiene dicho.
  3. Meditación del día 8

    En el fondo, los cristianos veneran una cruz de la que alguien salió.

    Las mujeres van al sepulcro el domingo de madrugada con aromas para un cadáver. Por el camino les preocupa algo muy práctico: «¿quién nos quitará la piedra?». Cuando llegan, la piedra ya está apartada, y un joven vestido de blanco les dice: «ya resucitó, no está aquí, mirad el lugar donde le pusieron».

    Por eso la cruz que veneran los cristianos, en el fondo, está vacía. El crucifijo muestra a Cristo en la hora del dolor, y está bien no olvidarlo. Pero la fe no termina en el Viernes Santo. Termina en una tumba abierta y en unas mujeres asustadas que salen corriendo con una noticia que nadie les va a creer.

    Tal vez estés en un momento en que solo ves la piedra: una deuda que no se acaba, una enfermedad, una relación rota, un duelo reciente. Es normal preguntarse quién la va a quitar. La novena no te promete que mañana se resuelva. Te recuerda que Dios ya ha movido piedras más grandes, y que la esperanza cristiana no es optimismo, sino confianza en que de la cruz se sale. Pide hoy esa esperanza, aunque sea pequeña.

  4. Petición

    Dame esperanza de salir de esta.
    Amén.

  5. Oración final

    Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos,
    porque por tu santa cruz redimiste al mundo.

    Salve, cruz santa,
    única esperanza nuestra:
    danos fuerza en la prueba
    y paz en la hora de la muerte.
    Amén.

Mañana toca el día 9. Vuelve a esta hora.