Día 6 de 9

Sexto día — Por los enfermos

  1. Oración de todos los días

    Oh María, sin pecado concebida,
    ruega por nosotros que recurrimos a ti.

    Virgen de la Medalla Milagrosa,
    madre de los que sufren:
    pon tus manos abiertas sobre esta casa
    y sobre los que hoy te encomiendo.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Santiago 5,13-16

    13 ¿Hay entre vosotros alguno que esté triste?, haga oración. ¿Está contento?, cante salmos. 14 ¿Está enfermo alguno de vosotros?, llame a los presbíteros de la Iglesia, y oren por él, ungiéndole con óleo en el nombre del Señor, 15 y la oración nacida de la fe salvará al enfermo, y el Señor le aliviará, y si se halla con pecados, se le perdonarán. 16 Confesad, pues, vuestros pecados uno a otro, y orad los unos por los otros, para que seáis salvos, porque mucho vale la oración perseverante del justo.
  3. Meditación del día 6

    Miles de medallas se ponen bajo la almohada de un enfermo. No es magia: es una madre invocada en el sitio donde duele.

    La carta de Santiago tiene un orden muy práctico: si alguien está enfermo, que llame a los presbíteros, que oren por él, que lo unjan. La oración por el enfermo no sustituye nada; acompaña. Y se hace en comunidad, no a escondidas.

    Es muy común poner una medalla bajo la almohada de quien está en el hospital, o prenderla con un alfiler en la bata. Ese gesto puede ser fe sencilla y verdadera: decirle a la Virgen «aquí está, no te olvides». Lo que no puede ser es una razón para dejar el tratamiento, para no ir al médico o para culpar al enfermo de que no mejora «porque no tiene fe». Eso ha hecho mucho daño.

    Si hay enfermos en tu familia, la medalla puede quedarse donde está. Pero piensa también en lo que Santiago propone: ¿alguien les ha ofrecido la unción de los enfermos?, ¿hay quien rece con ellos y no solo por ellos?, ¿los visitas o solo preguntas por teléfono? Lo que más sana muchas veces es saberse acompañado.

  4. Petición

    Cuida a los enfermos de esta familia:
    (dilos por su nombre).
    Amén.

  5. Oración final

    Oh María, sin pecado concebida,
    ruega por nosotros que recurrimos a ti.
    (tres veces)

    Virgen de la Medalla Milagrosa,
    alcánzanos un corazón sencillo,
    manos abiertas
    y la gracia de morir en amistad con Dios.
    Amén.

Mañana toca el día 7. Vuelve a esta hora.