Día 4 de 9
Cuarto día — Por los pobres
Oración de todos los días
Oh María, sin pecado concebida,
ruega por nosotros que recurrimos a ti.Virgen de la Medalla Milagrosa,
madre de los que sufren:
pon tus manos abiertas sobre esta casa
y sobre los que hoy te encomiendo.
Amén.Lectura del día
16 En esto hemos conocido la caridad de Dios, en que dio el Señor su vida por nosotros; y así nosotros debemos estar prontos a dar la vida por la salvación de nuestros hermanos. 17 Quien tiene bienes de este mundo, y viendo a su hermano en necesidad, cierra las entrañas para no compadecerse de él, ¿cómo es posible que resida en él la caridad de Dios? 18 Hijitos míos, no amemos de palabra, y con la lengua, sino con obras y de veras:
Meditación del día 4
Esta devoción nació entre las hijas de la caridad, que vivían para los enfermos y los sin techo. La medalla y el servicio van juntos.
La carta de Juan hace una pregunta que no deja escapatoria: si tienes bienes y ves a tu hermano necesitado y cierras el corazón, ¿cómo puedes decir que amas a Dios? Y remata: no de palabra, sino con obras.
La medalla no nació en un santuario ni en una corte. Nació en la casa madre de las Hijas de la Caridad, la congregación que san Vicente de Paúl y santa Luisa de Marillac fundaron en 1633 para que hubiera religiosas en la calle, en los hospitales y en las casas de los pobres. Catalina era una de ellas. Su vida transcurrió cuidando ancianos. La devoción y el servicio salieron del mismo sitio.
Si llevas la medalla al cuello y nunca te acercas a un pobre, algo se ha separado que no debía separarse. No hace falta irse lejos: el vecino que vive solo, la señora que recicla en tu calle, el compañero que no llega a fin de mes. Elige a una persona y haz algo concreto antes del domingo. Eso es lo que la medalla recuerda.
Petición
Que llevar tu medalla me comprometa:
que haga algo concreto por alguien que lo necesite esta semana.
Amén.Oración final
Oh María, sin pecado concebida,
ruega por nosotros que recurrimos a ti.
(tres veces)Virgen de la Medalla Milagrosa,
alcánzanos un corazón sencillo,
manos abiertas
y la gracia de morir en amistad con Dios.
Amén.
Mañana toca el día 5. Vuelve a esta hora.