Día 3 de 9

Tercer día — Recurrir a ti

  1. Oración de todos los días

    Oh María, sin pecado concebida,
    ruega por nosotros que recurrimos a ti.

    Virgen de la Medalla Milagrosa,
    madre de los que sufren:
    pon tus manos abiertas sobre esta casa
    y sobre los que hoy te encomiendo.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Juan 2,1-5

    1 Tres días después se celebraron unas bodas en Cana de Galilea: donde se hallaba la madre de Jesús. 2 Fue también convidado a las bodas Jesús con sus discípulos. 3 Y como viniese a faltar el vino, SAN JUAN dijo a Jesús su madre: No tienen vino. 4 Respondióle Jesús: Mujer, ¿qué nos va a Mí y a ti?, aún no es llegada mi hora. 5 Dijo entonces su madre a los sirvientes: Haced lo que Él os dirá.
  3. Meditación del día 3

    La frase de la medalla no pide milagros: pide intercesión para los que recurren. Eso es lo que hace una madre.

    En Caná, María no le dice a Jesús qué tiene que hacer. Solo le pone delante el problema: «No tienen vino». Y a los sirvientes les da la única instrucción que da en todo el evangelio: «Haced lo que Él os dirá». Eso es interceder.

    La frase de la medalla va en la misma línea: «ruega por nosotros que recurrimos a ti». No pide que María resuelva por su cuenta, como si fuera una fuerza aparte de Dios. Pide que presente la necesidad. Una madre sabe que no puede arreglarlo todo, pero sabe a quién ir y cómo decirlo.

    Por eso conviene desconfiar de la idea de que la medalla funciona sola, como un amuleto que actúa aunque uno no rece ni cambie nada. Eso es superstición, y la Iglesia lo ha dicho siempre. Recurrir a María significa contarle lo que falta, con la misma sencillez con que ella lo contó en la boda, y después estar dispuesto a hacer lo que te toque, aunque no sea lo que esperabas. A veces la respuesta llega en forma de tarea.

  4. Petición

    Recurro a ti con esto: (dilo ahora).
    Preséntalo tú.
    Amén.

  5. Oración final

    Oh María, sin pecado concebida,
    ruega por nosotros que recurrimos a ti.
    (tres veces)

    Virgen de la Medalla Milagrosa,
    alcánzanos un corazón sencillo,
    manos abiertas
    y la gracia de morir en amistad con Dios.
    Amén.

Mañana toca el día 4. Vuelve a esta hora.