Día 2 de 9

Segundo día — Una novicia sin nombre

  1. Oración de todos los días

    Oh María, sin pecado concebida,
    ruega por nosotros que recurrimos a ti.

    Virgen de la Medalla Milagrosa,
    madre de los que sufren:
    pon tus manos abiertas sobre esta casa
    y sobre los que hoy te encomiendo.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Mateo 6,1-4

    1 Guardaos bien de hacer vuestras obras buenas en presencia de los hombres, con el fin de que os vean: de otra manera no recibiréis su galardón de vuestro Padre, que está en los cielos. 2 Y así, cuando das limosna, no quieras publicarla a son de trompeta, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, a fin de ser honrados de los hombres. En verdad os digo que ya recibieron su recompensa. 3 Mas tú, cuando das limosna, haz que tu mano izquierda no perciba lo qué hace tu derecha: 4 para que tu limosna quede oculta, y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.
  3. Meditación del día 2

    Catalina Labouré guardó el secreto cuarenta y seis años, trabajando en la portería y el gallinero. Nadie supo quién era hasta su muerte.

    Jesús se burla un poco de los que hacen el bien con trompeta. No condena dar limosna; condena el anuncio. Lo que se hace para que se vea ya cobró su premio en aplausos.

    Catalina Labouré vivió esa enseñanza a la letra. Tras las apariciones en la capilla de la calle del Bac, en París, fue destinada a un asilo de ancianos en las afueras, donde pasó décadas atendiendo a los viejos, la portería y el gallinero. La medalla se difundió por todo el mundo, sobre todo después de la epidemia de cólera de 1832, y casi nadie sabía que la vidente era aquella monja callada. Solo poco antes de morir, en diciembre de 1876, lo contó a su superiora.

    Hoy cuesta imaginar hacer algo bueno sin publicarlo. Medimos el valor de lo que hacemos por cuánta gente lo ve. Prueba esta semana una cosa pequeña: ayuda a alguien y no se lo cuentes a nadie, ni en casa ni en redes. Notarás lo difícil que es. Esa dificultad dice mucho de dónde tenemos puesto el corazón.

  4. Petición

    Enséñame a hacer el bien sin firmarlo.
    Que no necesite que se sepa.
    Amén.

  5. Oración final

    Oh María, sin pecado concebida,
    ruega por nosotros que recurrimos a ti.
    (tres veces)

    Virgen de la Medalla Milagrosa,
    alcánzanos un corazón sencillo,
    manos abiertas
    y la gracia de morir en amistad con Dios.
    Amén.

Mañana toca el día 3. Vuelve a esta hora.