Día 5 de 9

Quinto día — La que guardaba todo en su corazón

  1. Oración de todos los días

    Bendita sea tu pureza
    y eternamente lo sea,
    pues todo un Dios se recrea
    en tan graciosa belleza.

    A ti, celestial princesa,
    Virgen sagrada María,
    te ofrezco en este día
    alma, vida y corazón.
    Mírame con compasión,
    no me dejes, Madre mía.
    Amén.

  2. Lectura del día

    Lucas 2,42-51

    42 Y siendo ya el Niño de doce años cumplidos, habiendo subido a Jerusalén, según solía en aquella solemnidad, 43 acabados aquellos días, cuando ya se volvían, se quedó el Niño Jesús en Jerusalén, sin que sus padres lo advirtiesen. 44 Antes bien, persuadidos de que venía con alguno de los de su comitiva, anduvieron la jornada entera buscándole entre los parientes y conocidos. 45 Mas como no le hallasen, retornaron a Jerusalén, en busca suya. 46 Y al cabo de tres días de haberle perdido, le hallaron en el templo, sentado en medio de los doctores, a quienes escuchaba y preguntaba. 47 Y cuantos le oían quedaban pasmados de su sabiduría y de sus respuestas. 48 Al verle, pues, sus padres quedaron maravillados: Y su madre le dijo: Hijo, ¿por qué te has portado así con nosotros? Mira cómo tu padre y yo, llenos de aflicción, te hemos andado buscando. 49 Y Él les respondió: ¿Cómo es que me buscabais? ¿No sabíais que Yo debo emplearme en las cosas que miran al servicio de mi Padre?. 50 Mas ellos por entonces no comprendieron el sentido de su respuesta. 51 En seguida se fue con ellos, y vino a Nazaret: y les estaba sujeto. Y su madre conservaba todas estas cosas en su corazón.
  3. Meditación del día 5

    No entendía muchas cosas y no las tiraba: las guardaba y esperaba entenderlas.

    Tres días buscando a un hijo de doce años. Cualquiera que haya perdido a un niño en un centro comercial durante diez minutos sabe lo que es eso. Y cuando por fin lo encuentran, la respuesta de Jesús no consuela: «¿No sabíais que debo ocuparme de las cosas de mi Padre?». El evangelio dice sin rodeos que no lo entendieron. Ni José ni María.

    Lo admirable es lo que viene después. María no se pone a discutir con Dios ni corta por lo sano; vuelve a Nazaret y guarda todo en su corazón. Guardar no es resignarse: es no tirar la pregunta, dejarla dentro, volver a ella con los años. Hay cosas de tu vida que hoy no tienen explicación: un diagnóstico, una ruptura, un hijo que tomó otro camino. No te pide la fe que finjas entenderlas, ni que hagas como que no duelen. Te pide no romper con Dios por ellas, y darles tiempo. Algunas se aclaran; otras no se aclaran nunca, y aun así se pueden llevar.

  4. Petición

    Enséñame a guardar lo que no entiendo
    sin volverme contra Dios por ello.
    Amén.

  5. Oración final

    Dios te salve, María…

    Oh María, concebida sin pecado,
    ruega por nosotros que recurrimos a ti.

    Virgen Inmaculada, patrona nuestra,
    alcánzanos un corazón limpio
    y la constancia de empezar otra vez cada día.
    Amén.

Mañana toca el día 6. Vuelve a esta hora.